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Programa de Inmunización

Antes del triunfo de la Revolución Cubana en el año 1959, se registraban en el país como promedio anual de unos 500 niños fallecidos por enfermedades prevenibles por vacunas, 300 casos de parálisis por poliomielitis, 300 niños ciegos, sordos o con cardiopatías severas por la infección rubeólica y varios decenas de miles de casos por las Enfermedades Inmunoprevenibles (EPV), ya que no existía en aquel entonces, una cobertura vacunal para todos los niños menores de dos años en el territorio nacional.

Dada esta situación de salud existente en el país, el Ministerio de Salud Pública aprobó la creación de un Programa Nacional de Inmunización (PNI) en el año 1962, el cual fue puesto en vigor para todo Sistema de Salud cubano a partir de esa fecha.

La Estrategia del PNI desde sus inicios hasta los momentos actuales se sustenta en cuatro principios fundamentales:

1. Las actividades de vacunación están dirigidas a la prevención de toda la población cubana.

2. Totalmente integrado a la Atención Primaria de Salud (APS)

3. Activa participación comunitaria en las tareas de vacunación.

4. Los servicios de vacunación se ofertan en forma gratuita

El objetivo general del PNI es garantizar la eliminación de las enfermedades prevenibles por vacunas en el país. En el año 1962, la cobertura vacunal era contra cinco enfermedades en niños menores de 2 años y no sobrepasaba el 5% de la cobertura total en la población infantil. En los momentos actuales, se logran coberturas de hasta el 98% del total de los niños, para el control de 13 enfermedades prevenibles por vacunas.

Para alcanzar altas coberturas de vacunación que permitan el cumplimiento de los

objetivos específicos, se aplican las cuatro clásicas tácticas de vacunación universal:

• Vacunación casa a casa.

• Vacunación en centros de salud.

• Vacunación con desplazamiento a centro fijo.

• Vacunación con desplazamiento a centros.

El PNI se ejecuta en todo el país en forma permanente. Esta actividad está organizada desde la superestructura del SNS (nivel central, provincial, municipal y áreas de salud) hasta la base integrada por el médico y la enfermera de la familia. Dentro de las funciones de estos niveles organizativos del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba, está la de dirigir, supervisar, ejecutar y evaluar el programa de inmunización, en cada territorio.

Un papel importante en estas funciones de trabajo lo realiza el médico de familia, que controla la situación inmunitaria de todos los habitantes del área que atiende, tanto en consultas como en las visitas a las viviendas, supervisando la técnica de aplicación de las vacunas. También la enfermera de la familia tiene una importante rol en este programa, cumpliendo las normas previstas en cuanto a las técnicas de aplicación de vacunas de acuerdo a la vía y al sitio de administración, control de las jeringuillas, agujas y otros materiales necesarios, así como la actualización de las tarjetas de vacunación de todas las personas que concurran a vacunarse.

Todas las vacunas que se aplican en nuestro país son liberadas para su uso, por parte de la Autoridad Reguladora de Medicamentos en Cuba, el Centro para el Control estatal de la Calidad de los Medicamentos (CECMED), quien evalúa, analiza y libera cada lote de las vacunas que se utilizan en el PNI, ya sea de fabricación nacional o de importación, asegurando la calidad de estos productos Cuba dispone de suficientes recursos humanos para garantizar el correcto desarrollo del programa, con más de 35.000 médicos y enfermeras al nivel de consultorios del médico de familia, que cubren el 98% de todo el territorio nacional y que ofertan diariamente los servicios de inmunización y, a pesar de las difíciles condiciones económicas del bloqueo impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos de América, el Estado cubano ha garantizado todos los recursos materiales necesarios para esta actividad.

A pesar del bloqueo y su repercusión en la situación económica del país, se han obtenido importantes logros en el campo de la inmunización para la población infantil. El impacto de la vacunación sobre las enfermedades prevenibles por vacunas se ha manifestado en diferentes formas:

• Eliminación de enfermedades: poliomielitis en 1962, difteria en 1979, sarampión en 1993, rubeola en 1993 y tosferina en 1994.

• Eliminación de formas clínicas severas: tétanos neonatal y meningitis tuberculosa en menores de un año desde 1972.

• Eliminación de las complicaciones más graves: síndrome de rubéola congénita y meningoencefalitis postparotiditis desde 1989.

• Las tasas de morbilidad dejan de constituir un problema de salud un ejemplo está en  las  tasas de tétanos de 0,03  inferiores a 0,1 x 100.000 habitantes.

• La enfermedad meningocócica ha reducido su morbilidad en un 93% desde el año 1988 (período postvacunal), siendo la tasa actual de 0,4 x 100.000 habitantes.

Estos resultados se han podido obtener mediante la aplicación del Esquema Cubano

de Vacunación Infantil, que en sus inicio utilizó vacunas importadas, pero en la actualidad la mayoría de las vacunas que se utilizan para el PNI en Cuba se producen nacionalmente.

Actualmente se importan solamente tres vacunas del extranjero, siendo el resto de los antígenos (7 vacunas en total) de producción nacional que se utilizan en el esquema de inmunización. Este aspecto tiene una repercusión económica muy importante en el importe del costo de vacunación del programa, ya que como promedio cada niño inmunizado desde que nace hasta los 16 años de edad, tiene estimado un costo de $USD 45,22/caso vacunado, para una cobertura total de 13 enfermedades infecciosas controladas

Los resultados de los indicadores de evaluación del Programa (Cifras) van mejorando cronológicamente en el tiempo desde el año 1970 hasta la fecha y se manifiesta en la reduciendo las tasas de incidencias para todas las enfermedades infecciosas. Esto es una prueba irrebatible de la efectividad alcanzada por el programa de inmunización y la acertada línea de desarrollo investigativo trazada por el Estado cubano, para brindar una cobertura global de inmunización con la producción nacional e importación de las vacunas necesarias.

 

Fuente:

Programa Nacional de Inmunización en Cuba: Implicaciones económicas y beneficios obtenidos. Economía de la Salud.2008.