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Elecciones

El primero de enero de 1899, el general John R. Brooke tomó posesión del gobierno de Cuba en nombre de los Estados Unidos. Varias fueron las medidas que adoptaron para hacer realidad el objetivo de anexar a Cuba a su territorio, entre ellas, las que le garantizaban el dominio de la economía cubana y la disolución de importantes instrumentos de lucha del pueblo, como el Partido Revolucionario Cubano, la Asamblea de Representantes y el Ejército Libertador. Durante la intervención militar de los EE.UU. en Cuba, nació la Ley Municipal Electoral, puesta en vigor por la Orden General No. 164 de 18 de abril de 1900.

En este contexto el gobernador militar norteamericano ordena y organiza las primeras elecciones municipales y presidenciales del país y la celebración de la Asamblea Constituyente. Como había que garantizar que los resultados de estos eventos favorecieran a los Estados Unidos, en el caso de las elecciones municipales se dictó una ley electoral bien restrictiva, donde solamente podrían votar los cubanos mayores de 21 años, que supieran leer y escribir y que poseyeran bienes muebles e inmuebles valorados en no menos de $250.00. Estas restricciones eliminaron del derecho a votar a la inmensa mayoría de los cubanos negros y a cientos de miles de cubanos blancos pobres, además se excluyeron del ejercicio del sufragio a las mujeres.

Bajo estas restricciones en las elecciones municipales de 16 de junio de 1900, de una población de 1 572 797 habitantes, únicamente pudieron registrarse, 150, 648 electores, de los cuales sólo votaron 110, 816 o sea, el 7% de la población del país. En las elecciones presidenciales solamente votaron 213 116 electores, un 63,4% de los 335 699 registrados.

En la historia de las elecciones celebradas durante 58 años de capitalismo en Cuba,  como parte de la corrupción y el fraude que practicaban los politiqueros de entonces era normal que los muertos votaran, se robaran las urnas, se utilizara la llamada boleta viajera, que un elector votara varias veces, se compraran los votos, que los funcionarios y trabajadores públicos fueran obligados a votar por el candidato de gobierno bajo amenaza del despido, se asesinaran candidatos opositores, que los soldados y policías impidieran que votaran electores de la oposición, que las personas tuvieran que entregar sus cédulas de votar para lograr el ingreso en el hospital de familiares enfermos, entre muchas otras manifestaciones antidemocráticas.

Con estas elecciones quedó inaugurado en Cuba el sistema de “democracia” representativa y pluripartidista, a la vez que se convirtieron en práctica sistemática de los procesos electorales de la neocolonia cubana que duró hasta el 1ro de enero de 1959.

Proceso electoral cubano

Con la aprobación en referéndum popular en 1976 de la Constitución socialista, se avanzó un importante proceso de institucionalización del país, creándose, entre otros, los Órganos del Poder Popular, el Tribunal Supremo, el Consejo de Estado y la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), constituidas el 15 de febrero de 1976, junto a las Asambleas Provinciales y Municipales.

La Asamblea Nacional del Poder Popular es el órgano supremo del poder del Estado. Representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo, y es el único órgano con potestad constituyente y legislativa en la República.

La organización de los órganos locales del poder popular, corresponde a la nueva división política administrativa del 3 de julio de 1976, en virtud de la cual el territorio nacional, para los fines político-administrativos quedó dividido en 14 provincias y 169 municipios, incluyendo entre estos el municipio especial isla de la juventud.

El Sistema del Poder Popular y el Sistema Electoral se fundamentan en cinco pilares básicos:

–    El pueblo propone y nomina libre y democráticamente a sus candidatos.
–    Los elige mediante voto directo, secreto y mayoritario de los electores.
–    Los revoca en cualquier momento del mandato.
–    Los controla sistemáticamente.
–    Los órganos del Poder Popular participan con ellos en la toma de las más importantes decisiones.

Entre las características del sistema político y electoral cubano se encuentran:

–     Todos los órganos representativos del Poder del Estado son elegidos y renovables.

–     Todos los elegidos tienen que rendir cuenta de su actuación a sus electores.

–     Todos los elegidos pueden ser revocados por sus electores en cualquier momento de su mandato.

–     Los diputados y delegados no son profesionales, por tanto no cobran salario por el desempeño de esa responsabilidad.

–    La integración del Parlamento es representativa de los más disímiles sectores de la sociedad cubana.

–     La Asamblea Nacional elige de entre sus Diputados, al Consejo de Estado y al Presidente del mismo, por voto libre, directo y secreto. El Presidente del Consejo de Estado es Jefe de Estado y Jefe de Gobierno. El Jefe de Estado y Gobierno cubanos tiene que someterse a dos procesos electorales: primero tiene que ser elegido por más de la mitad de los electores como Diputado por la población de su circunscripción electoral, por el voto libre, directo y secreto, y después por la Asamblea Nacional, también por el voto libre, directo y secreto.

–    La iniciativa legislativa es patrimonio de múltiples actores de la sociedad, no sólo de los diputados, del Tribunal Supremo y la Fiscalía General, sino también de las organizaciones sindicales, estudiantiles, de mujeres, sociales y de los propios ciudadanos, requiriéndose en este caso que ejerciten la iniciativa legislativa 10,000 ciudadanos como mínimo que tengan la condición de electores.

–    Las leyes se someten al voto mayoritario de los Diputados. Lo específico del método cubano es que una ley no se lleva a la discusión del Plenario de la Asamblea Nacional hasta tanto, mediante consultas reiteradas a los diputados y teniendo en cuenta las propuestas que han hecho, quede claramente demostrado que existe el consentimiento mayoritario para su discusión y aprobación.

En el año 1992, se llevó a cabo una importante reforma constitucional y del sistema electoral cubano, para posibilitar entre otras cuestiones, que la elección de los Diputados a la Asamblea Nacional y de los delegados a las Asambleas Provinciales, se realizara también, como ya era el caso para los Delegados a las Asambleas Municipales, mediante el voto directo y secreto de los electores.

Nombramiento de Raúl, Continuidad de la Revolución

El 24 de febrero fue elegido Raúl Castro, de 76 años, mandatario de Cuba por un período de cinco años, con el apoyo unánime de los 597 diputados presentes de los 614 elegidos por voto popular. Desde julio de 2006, cumplía esas funciones de manera provisional a raíz de la enfermedad que afectó la salud del comandante en jefe Fidel Castro, de 81 años.

De manera unánime, los diputados aprobaron la decisión del nuevo mandatario de consultarle a Fidel “las decisiones de especial trascendencia para el futuro de la nación, sobre todo las vinculadas con la defensa, la política exterior y el desarrollo socioeconómico del país”.

Fuentes:

Raimundo Torrado, Fabio. Los procesos electorales en Cuba.
MINREX. Cuba y su defensa de todos los derechos humanos para todos.
Asamblea Nacional del Poder Popular. Cuba: Democracia y elecciones