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Al triunfar la Revolución en 1959, la situación que el país presentaba en el sector hidráulico se correspondía a las condiciones de subdesarrollo económico que confrontaba Cuba. Los recursos hidráulicos, a pesar de su innegable importancia para el progreso humano, no corrían mejor suerte que el resto de su riqueza natural, sometida al saqueo y la explotación neocolonialista de la economía cubana.
  • De los 300 asentamientos con más de 1 000 habitantes existentes en el país, sólo 114 contaban con suministro de agua por acueducto y 12 con alcantarillado.
  • Funcionaban 16 instalaciones de cloración y de 4 plantas potabilizadoras (Camagüey, Santa Clara, Palma Soriano y Cienfuegos) una no funcionaba hacía 3 años, por no disponer de productos químicos, y otra requería ser reparada.
  • El alcantarillado de La Habana, que contaba con casi 50 años de construido, resultaba insuficiente y necesitaba una urgente reconstrucción.
  • La única planta de depuración de aguas residuales, enclavada en Santa Clara, se encontraba abandonada, y los alcantarillados de Holguín, Guantánamo y Pinar del Río, que llevaban varios años en construcción, no habían comenzado a dar servicio.
  • En cuanto a la capacidad de almacenamiento de agua, sólo existían 13 pequeños embalses, distribuidos en las provincias de Camagüey, Villa Clara, Holguín y Santiago de Cuba.
Con la Revolución los recursos hidráulicos se convirtieron en patrimonio común, al servicio de toda la sociedad, en función del abastecimiento de agua potable a toda la población, del desarrollo agrícola e industrial, de la prevención de los embates de la naturaleza como los huracanes y la sequía. Así surge, impulsada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, la voluntad de desarrollar los recursos hidráulicos, y dar el lugar que le correspondía a la hidráulica en la vida social y económica de Cuba.
De ahí que el Estado Cubano, en virtud de la promulgación de la Ley No. 1049 del 10 de agosto de 1962, crea el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.
En 1969, ante la necesidad de un mejor aprovechamiento de los recursos disponibles, nuevas concepciones y planes dan como resultado la fusión del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos con una nueva entidad, el DAP (Desarrollo Agropecuario del País).
Los avances logrados en el desarrollo agrícola e industrial y en la calidad de vida de la población cubana, conllevan en 1977, a una mayor demanda de agua, la cual exige una institución acorde a los retos a enfrentar para satisfacer dicha demanda. Es así que se crea el Instituto de Hidroeconomía adscrito al Ministerio de la Construcción.
El período comprendido entre 1987 y 1989 marca otro hito en el desarrollo de los recursos hidráulicos en Cuba, al impulsarse la terminación de varias obras hidráulicas y la construcción de muchas nuevas. Este hecho se conoce como “la recuperación de la Voluntad Hidráulica”. Como resultado de ello, a través del Decreto-Ley No. 114 del 6 de junio del 89, se crea un nuevo Organismo de la Administración Central del Estado que toma el mismo nombre que el fundado el 10 de agosto de 1962: Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH).
El INRH será el encargado de dirigir, ejecutar y controlar la aplicación de la política del Estado y el Gobierno relativa a la actividad de los recursos hidráulicos.
Como hecho relevante se destaca la promulgación, el 1º de julio de 1993, del Decreto Ley No. 138 de las Aguas Terrestres, tanto superficiales como subterráneas, cuyo objetivo es desarrollar los principios básicos establecidos en la Constitución de la República de Cuba y en la Ley de Protección del Medio Ambiente. Hasta esa fecha tenía vigencia formal en Cuba la Ley de Aguas de España del 13 de junio de 1879, promulgada en la Isla por Real Decreto del 19 de enero de 1891.
En el período 2000-2001 el INRH comienza un proceso de reorganización, modificando la estructura, funciones y atribuciones de su Nivel Central, y crea grupos empresariales y empresas que aplican el nuevo sistema de dirección y gestión empresarial. Ya en el 2002, el INRH arriba a su 40 Aniversario con una estructura consecuente con la política trazada por el Estado Cubano de proteger el medio ambiente y los recursos naturales, y de alcanzar el desarrollo económico y social sostenible.
En los años siguientes el INRH ha centrado sus esfuerzos en mitigar los efectos de la sequía que ha padecido el país, fundamentalmente en un renglón tan sensible como el abastecimiento de agua a la población. Un fuerte proceso inversionista y constructivo destinado a ampliar la infraestructura hidráulica, a la rehabilitación de redes de conducción y distribución del agua potable, y a obras para completar el saneamiento ambiental, cuyos resultados se comienzan a apreciar en el 2004, continúa durante todo el 2005, 2006 y 2007.
Entre otro grupo de acciones se plantea continuar desarrollando:
  • El fortalecimiento de las redes de observación de los componentes del ciclo hidrológico como base del conocimiento y del planeamiento
  • La aplicación de los conceptos y prácticas del enfoque ecosistémico en la gestión integrada del recurso hídrico, teniendo a la cuenca hidrográfica como unidad básica de gestión
  • La introducción de la ciencia y la innovación tecnológica en la prevención hidrológica y el manejo de situaciones de desastres, tanto sequías como inundaciones
  • El incremento del control de la calidad de las aguas terrestres, afectada por fuentes contaminantes industriales, domésticas y agropecuarias, así como por la intrusión salina inducida por la actividad antrópica
  • El mantenimiento de la infraestructura hidráulica y la óptima administración del recurso
  • El aumento del reuso y reciclaje del agua.
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Fuente:
Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos