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Revolución Energética

En mayo del 2004 el Sistema Electroenergético Nacional se vio seriamente afectado, al producirse una avería durante un mantenimiento planificado de la termoeléctrica Guiteras, causando severas afectaciones a la economía nacional. En ese contexto surge, como iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro, la llamada Revolución Energética. Esta se basó en un programa de sustitución de las viejas Centrales termoeléctricas por generadores eléctricos, a fin de disponer de un sistema eléctrico sin fallas y suficiente para la nación, y en la renovación de los viejos equipos electrodomésticos. Sin embargo, lo que comenzó como solución a un problema crítico se ha convertido en una estrategia de empleo racional de la energía.

El objetivo fundamental de este proceso era transformar radicalmente el proceso de generación y ahorro de electricidad, el cual se inició aceleradamente en el 2005 y pronto se tradujo en bienestar y calidad de vida para la población.

Teniendo en cuenta la dimensión de esta tarea, la Asamblea Nacional del Poder Popular toma como acuerdo nombrar el año 2006: “Año de la Revolución energética en Cuba.”

Entre las medidas que se llevan a cabo como parte del programa se encuentran:

  • Establecimiento de los grupos electrógenos diesel y de fuel – oil, sincronizados al Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Se trata de equipos con bajo consumo energético, alta disponibilidad, facilidad para su instalación y niveles de potencia unitaria inferiores a las termoeléctricas.
  • Lograr mayor cantidad de electricidad en base a gas natural, que es definitivamente mucho más económico que generar con productos derivados del petróleo. Para esto se está acelerando la perforación de pozos exploratorios y de desarrollo en la zona productora. Las plantas de ciclo abierto y ciclo combinado, que se han instalado y que se tienen previstas, son sin duda una acertada decisión para tener energía más segura y a mucho menor costo.
  • Concientización ciudadana que llega a todas las clases sociales. En el ámbito escolar, a manera de ejemplo, existe un plan educativo profundo para no mantener artefactos encendidos sin necesidad en la hora pico.
  • Entrega de modernos módulos de cocción en sustitución de combustibles tradicionales de alto costo y nocivos para la salud como el queroseno.
  • Sustitución de electrodomésticos ineficientes, recogidos y convertidos en chatarra: refrigeradores, ventiladores, hornillas y calentadores de agua, bombillas (focos) ahorradoras y muchos otros que disminuyen tremendamente el consumo por domicilio, comercio e industria.
  • Instalación de nuevos breakers en las viviendas.
  • Aplicación de una nueva tarifa eléctrica que ha estimulado una nueva y necesaria conciencia de ahorro energético en la familia cubana.
  • Rehabilitación de las Redes Eléctricas, que presentan un alto grado de deterioro producto de la imposibilidad, en periodos anteriores de ejecutar su mantenimiento sistemático y modernización.
  • Instalación de paneles solares en centros de educación y salud en zonas aisladas.
  • Reordenamiento de los servicentros que hoy se extiende a todas las bases de combustibles del país, reduciendo el número de servicentros, buscando la mayor racionalidad y control.
  • Sustitución y renovación por la Unión Eléctrica de de la técnica del transporte nacional y la paralización definitiva de los equipos ineficientes.
  • Programa de utilización de la energía eólica que contempla el completamiento de la instalación de 100 estaciones de medición del viento y la puesta en explotación.
  • Sustitución de todas las bombas y motores de agua ineficientes, que garantizan el abasto poblacional, el consumo animal y el riego agrícola. Complemento indispensable de este programa será la eliminación de los salideros, tanto en las redes, como en los consumidores finales, con materiales y medios de mejor calidad.
  • Intensificación de las medidas para el control preciso y el uso eficiente de todos los medios de transporte que existen en el país, tanto en el sector estatal como en el privado.

Todas estas tareas puestas en práctica con la Revolución Energética han conducido a un triple impacto dirigido a tres dimensiones fundamentales: económico, social y en lo energético-ambiental, las cuales guardan estrecha relación entre sí.

En el aspecto económico se ha logrado el ahorro de energía eléctrica en el sector residencial y estatal, provocando disminuir cuantiosas sumas de dinero en la generación de electricidad utilizando este presupuesto ahorrado en otros proyectos sociales y por consiguiente disminuir la cantidad de combustible utilizado en el país.

En lo social ha permitido mejorar las condiciones de vida de las familias cubanas, reducir el consumo eléctrico de la vivienda, mejorando su economía familiar; fomentar hábitos y costumbres en el uso racional de los portadores energéticos.

En lo energético – ambiental ha contribuido a reducir la máxima demanda eléctrica del sistema de generación del país, retardando nuevas inversiones en plantas generadoras. Disminuye la carga de contaminantes a la atmósfera, prolongando así el tiempo de duración de la reserva de combustibles fósiles del país y disminuyendo el impacto ambiental por el uso irracional de estos en la generación de energía eléctrica.


Fuente:

Revolución energética en Cuba: Sus impactos

Revolución energética en Cuba

Del colapso a la Revolución Energética en Cuba, primeros resultados