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Agroindustria no cañera

Antes del triunfo revolucionario la economía cubana giraba en torno a la agricultura, pero el país estaba de espalda a los problemas del campesino y del trabajador agrícola.

El 85 % de los pequeños agricultores cubanos pagaban renta y vivían bajo la perenne amenaza del desalojo de sus parcelas. Existían 200 000 familias campesinas que no tenían ni un pedazo de tierra para sembrar y, en cambio permanecían sin cultivar, en manos de grandes latifundistas, 300 000 caballerías de tierras productivas. Más de la mitad de las mejores tierras de producción cultivadas estaba en manos extranjeras.

A partir del 1 de enero de 1959 la Revolución comenzó a tomar medidas en pos de lograr el bienestar material y cultural de nuestros trabajadores agrícolas y campesinos.

Con la promulgación de la primera Ley de Reforma Agraria, en 1959 se hizo realidad la entrega de tierra a quien la trabajaba. A partir de este momento los campesinos se convirtieron en un dinámico sector de la economía nacional.

La segunda y definitiva ley de Reforma Agraria en 1963 completó el proceso de socialización iniciado en el 59; y más del 70 % del fondo de tierras del país constituyó el sector estatal de nuestra agricultura en forma de granjas. Para consolidar y ejecutar esta política fue creado el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA).

Hablar de la agricultura después del triunfo revolucionario es hablar también de un extenso programa educacional que ha formado médicos veterinarios, ingenieros agrónomos y otros profesionales y técnicos medios en diversas especialidades agropecuarias. La trasformación tecnológica de la agricultura cubana no hubiera sido posible sin una preparación sistemática de los especialistas y técnicos que ella necesita.

En 1976 se crea el Ministerio de la Agricultura (MINAG) como continuador en el marco institucional del INRA, el cual realiza sus actividades en 22 ramas de la economía nacional, dirigidas esencialmente al incremento de la producción agropecuaria y forestal.

Dentro del sector agroindustrial se pueden encontrar un surtido de producción que abarca varios renglones: La agricultura no cañera (tabaco, café, cítricos, hortalizas, etc.), la ganadería y la pesca.


Tabaco

El tabaco es uno de los pocos cultivos realmente autóctonos de la isla y se considera en la actualidad la principal fuente de ingresos en divisas de la agricultura no cañera. Cuba ha ocupado un lugar primordial como exportador, no ya por el volumen, sino por la calidad del tabaco producido.

Los cultivos de tabaco se encuentran a lo largo y ancho del país, concentrándose mayormente en las provincias de Pinar del Río, La Habana. Villa Clara y Santi Spíritus. En Cuba, se cultiva el tabaco negro y el rubio.

Con posterioridad al triunfo revolucionario, la producción tabacalera experimentó un auge, alcanzando los mayores niveles históricos. Mientras en 1957, la producción fue de 50 000 toneladas, en la campaña 1975/76, ya ascendía a 51 500 toneladas. Las primeras cuatro cosechas de la etapa revolucionaria, fueron las más altas y estables de toda la historia tabacalera cubana, obteniéndose producciones de 50 mil toneladas anuales.

Al finalizar la década de los 70, el estado dispuso un proceso de cooperativización de las áreas campesinas, dando un vuelco significativo a la actividad.

En 1981, se obtuvo la mayor zafra tabacalera de la historia, con 53 635 toneladas. A partir de 1990, la cosecha se redujo sensiblemente, ante la escasez de insumos y combustible en general. A partir de 1994, en que se adoptaron medidas especiales para estimular la producción exportable, comenzó a reanimarse la producción a partir de los nuevos incentivos y se ha colocado en los útlimos años alrededor de las 30 000 tonelas; y se prevé continúe en ascenso.


Café

El café es oriundo de Abisinia, y fue introducido en Cuba por los colonos franceses que huyeron de Haití o emigraron de Louisiana en 1748.

Desde el siglo XIX, el país mostró cualidades y ventajas naturales que le permitirían hacer del café, uno de los principales rubros de exportación. La calidad del café cubano ha sido, desde entonces, internacionalmente reconocida. El cultivo del café se realiza en las montañas, requiriendo de abundante mano de obra.

La producción se ha desarrollado en tres regiones que abarcan, en el occidente del país, la cordillera de Guaniguanico, provincia de Pinar del Río. En el centro, las montañas de Guamuhaya, que se extienden por las provincias de Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus. En la zona oriental, los cafetales se localizan también en la Sierra Maestra, a lo largo de las provincias de Santiago de Cuba, Granma y en las alturas del sistema montañoso Sagua Baracoa, en las provincias de Guantánamo y Holguín.

En los primeros años de la Revolución, el grano no fue una siembra priorizada, ya que las áreas de que se disponía eran suficientes para cubrir las necesidades. Su explotación, se efectuaba en la forma extensiva tradicional. Debido al éxodo que se produce después del 59 del campo a la ciudad, se empieza a enfrentar una falta sistemática de personal para la atención de este cultivo y su producción se vuelve inestable. Es así que se concibe el Plan Turquino a finales de la década del 80 con el fin de motivar al campesino y su familia a permanecer en la montaña.

En el periodo de 1967-1968, se alcanzaron 46 574 toneladas, siendo una de las más altas producciones históricas y la tercera más grande de toda la etapa revolucionaria.

Los niveles de producción de café en la última década, han sido más estables que en la mayoría de los cultivos agrícolas, estando determinado fundamentalmente por la prioridad en la asignación de recursos, al ser un fondo exportable. El 50% de la cosecha, es de origen estatal y en los últimos años, los niveles de exportación han fluctuado entre 9 y 19 mil toneladas.

En junio de 1997 se constituyó el Grupo Agroindustrial del Café (Cuba-Café) con el objetivo de incrementar las producciones, los rendimientos, la capacidad de ingreso en divisas y satisfacer la demanda del consumo interno a partir del desarrollo agrícola e industrial.


Cítricos

A partir de 1959, la producción citrícola se incrementó sostenidamente, sobre la base del aumento de las áreas sembradas y del rendimiento.

En 1968, se elaboró el primer programa de desarrollo de los cítricos, dirigido al incremento de la recogida y a los efectos de un mayor consumo de la población, la exportación a la antigua comunidad socialista y al área capitalista.

A partir de 1990, los resultados productivos se vieron afectados por la baja en los suministros de insumos y combustibles, así como un descenso en la disponibilidad de mano de obra y la pérdida del mercado socialista. En 1995 la cosecha fue de 563 539 toneladas.

Luego de 1993, con la creación de las UBPC y los mercados Agropecuarios (MA), se produce un impacto en la producción de cítricos. Surgen 29 UBPC dedicadas a la producción de cítricos y frutales. En los Mercados Agropecuarios las ventas de cítricos representan algo más del 2% del total.

En 1994 se constituye la Corporación Nacional de Cítricos (CNC), que agrupa a las empresas que se han asociado a capital extranjero, así como las nuevas formas de organización de producción agrícola (UBPC y granjas del EJT), empresas industriales y al Instituto de Investigaciones de Cítricos.

Las tierras dedicadas a este cultivo, pasaron de 10 mil a más de 100 mil hectáreas, colocándose Cuba entre los primeros productores mundiales. El sector estatal controla las mayores siembras ubicadas, fundamentalmente, en las zonas de Jagüey Grande (en Matanzas radican los mayores volúmenes de producción) y la región de la Isla de la Juventud.

De esta forma la citricultura cubana se ha adaptado a las nuevas condiciones que, creadas durante la década del noventa, ha logrado una reanimación considerable de sus niveles productivos. En el año 2004 se logró una producción por encima de las 800 000 toneladas, aunque esta ha disminuido en los últimos años debido a factores climáticos.


Ganadería

Vacuna

Entre las actividades económicas de más larga data en nuestro país se encuentra la ganadería vacuna.

La raza ganadera de mayor peso, antes del triunfo revolucionario, era la cebú, que sin considerable valor genético, se habían adaptado a las condiciones climáticas de Cuba. Este ganado era pobre productor de leche y carne. La masa ganadera estaba concentrada en grandes propietarios, en fincas de 100 cabezas o más. En la década del 50, sólo el 58% de la leche producida se comercializaba, lo que indica el alto peso del autoconsumo.

Después de 1959, la dirección del país se traza la estrategia del desarrollo de la ganadería, pasando de un tipo de explotación extensivo, dirigido fundamentalmente a la producción de carne, a una explotación con mayor grado de intensidad orientada a la producción de leche.

Al ampliarse las relaciones externas con la antigua comunidad socialista, se fue instaurando un modelo de explotación ganadera compuesto por grandes vaquerías, con más de 300 cabezas, especializadas y dependientes de alimento importado. Como base de esta política, en el período comprendido de 1964-1977, se importaron más de 40 mil unidades de ganado vacuno de alta calidad.

A partir de 1990, ante el cese en los suministros de alimento animal, comienza una etapa de descenso continuado de la producción lechera y en la producción cárnica.

El desarrollo de la masa vacuna ha tenido altas y bajas, y luego del crecimiento obtenido en los años 80, comienza un proceso de estancamiento y descenso, hasta llegar en 1995 a contar con menos de seis millones de cabezas, de 6,7 que tenía en la anterior década.

Para 1982, la masa lechera representaba el 62% de la estructura ganadera. Hasta 1987, se construyeron cinco mil vaquerías y centros genéticos y de ceba. En 1997, la producción de leche en Cuba llegó a 554 millones de litros y creció en 5,2 % respecto a 1996, pero los problemas en el sector se mantuvieron, como por ejemplo la falta de piensos y otros insumos, y en especial los relacionados a la reducción de la masa ganadera

A finales de 1997, la masa ganadera sólo llegaba al 64 % de las 7 200 000 cabezas existentes en 1991. En la merma influyó, además, el hurto y el sacrificio ilegal (unos 70 000 animales en 1995 y 45 000 en 1997). En 1998 ese delito creció en 14% y en febrero de 1999 el Parlamento aprobó incremento de las sanciones inherentes a esa figura hasta los 20 años de privación de libertad. En el primer semestre de 1999 el hurto y sacrificio ilegal de ganado había descendido en 38%.

En la actualidad existen alrededor de 3 750 000 cabezas de ganado vacuno.


Avícola

Con el triunfo de la revolución cubana fueron creadas las condiciones para el desarrollo de la avicultura, tanto por la expansión acelerada de la demanda interna como por la realización de programas orientados al respectivo crecimiento de la producción avícola y la creación de una base tecnológica propia.

En 1960, como resultado de la aplicación de la Ley de Reforma Agraria y otras nacionalizaciones de la propiedad agraria, se crearon las premisas materiales para la formulación de una estrategia de desarrollo que puede enmarcarse en tres periodos:

De 1960-1963 la avicultura es reorganizada bajo las nuevas condiciones del cambio revolucionario.

De 1963-1970 la avicultura se desarrolló sobre bases tecnológicas intensivas.

A partir de 1970, se trató que la avicultura mantuviera un crecimiento sistemático y desarrollara sus índices de eficiencia en términos internacionalmente comparables.

Desde el primer periodo la avicultura se vio afectada por los efectos del bloqueo, y posteriormente por el Periodo Especial. Es por ello que, después de un incremento sostenido de la producción y la eficiencia de la década del sesenta hasta 1985, comienza a disminuir su velocidad de crecimiento.

Aún así vale señalar como uno de los grandes éxitos alcanzados luego del triunfo de la Revolución, que en menos de una década el país pudo contar con una avicultura estatal moderna, tecnológicamente autónoma, pero dependiente de la importación de piensos y de las materias primas para su producción.

Porcina

En la historia de la ganadería cubana, la crianza de puercos era una de las más atrasadas. Durante los primeros años después del triunfo revolucionario se inició el desarrollo porcino sobre la base de los rebaños que existían en las fincas que pasaron al patrimonio nacional. Pero no fue hasta finales de la década del setenta que se comenzó a desarrollar con intensidad.

Ya para la década del 80 la porcinicultura llegó a alcanzar un desarrollo importante en la producción, que se vio menguada con la llegada del Periodo Especial. Este decrecimiento provocó un aumento de la producción en otros sectores con fines de autoconsumo y también con un propósito mercantil, luego de la apertura de los Mercados Agropecuarios. Ello propició la rápida recuperación de la producción porcina fundamentalmente en el sector no estatal. De ahí que la actividad porcina en el país tenga un enorme potencial de carne de cerdo.

En la actualidad se pretende potenciar esta actividad mediante un apoyo eficaz de la rama estatal especializada a los sectores no especializados, permitiendo aumentar la productividad con mínimos recursos, asesoría y tecnologías, logrando la revitalización y la integración de ambos sectores.


Pesca

Antes de enero de 1959 solo se explotaban parcialmente los recursos de la plataforma insular cubana, aún cuando el archipiélago cubano cuenta con más de seis mil kilómetros de costas. Entonces la flota pesquera estaba constituida fundamentalmente por embarcaciones de remo y vela. Las capturas anuales eran inferiores a las 25 mil toneladas. Solo existían unas pocas plantas procesadoras, y la producción industrial no llegaba a las 2 mil toneladas.

A partir del triunfo revolucionario se desarrolla vigorosamente la actividad pesquera. Se crean las flotas del alto, que están agrupadas en la asociación económica PESPORT:

Flota Cubana de Pesca (FCP), hoy División Arrastrera

Flota Atunera de Cuba (FAC), hoy División Palabrera

Flota del Golfo (FG), hoy División Chernera

La importancia de la pesca en Cuba está dada por su contribución en la oferta de alimentos a la población y por las exportaciones de este producto. Está basada en un programa de administración para la explotación de los recursos naturales y para promover la ampliación de la producción de los cultivos acuáticos. A mediados de la década del 80, la producción llegó a estar por encima de las 170 mil toneladas.

A principios de la década del 90 se produjo un decrecimiento de las capturas debido al impacto del Periodo Especial en este sector. Luego de 1994, comienzan a manifestarse aumentos en las capturas, siendo más significativos en los años 1996 y 1997, aunque aún subsisten limitaciones materiales. En el año 2007 las capturas ascendieron a 48 804 toneladas.

Las especies fundamentales son la langosta, camarón y bonito, constituyendo las principales producciones exportables.

Las entidades que operan en La Industria Pesquera de Cuba son:

5 Grupos Empresariales que agrupan a 75 Empresas distribuidas a todo lo largo y ancho del archipiélago.

2 Centros de Investigaciones pesqueras, uno para Pesquerías Marinas y otro para Acuicultura.

2 Centros de preparación de profesionales, uno para Pesquerías Marinas y otro para Acuicultura.

En Cuba se practican la acuicultura y camaronicultura a escala, siendo las actividades de mayor dinámica en este sector.

La tenca y la tilapia son las principales especies producidas. La camaronicultura constituye una de las principales líneas de desarrollo del MIP, ya que existen en el país cuatro camaroneras y cuatro centros de desove.

En cuanto a la industria procesadora de productos pesqueros, el Grupo Empresarial Pescacuba cuenta con 9 Empresas y 11 Plantas Industriales que procesan una variedad de productos pesqueros los cuales constituyen una fuente considerable de ingresos, se comercializan en el mercado Nacional e Internacional. Por su parte, el Grupo Empresarial Indipes cuenta con 32 industrias y establecimientos a lo largo del país en los cuales se procesan las capturas provenientes de la Acuicultura y la Plataforma.

El Grupo Empresarial Argus, encargado de la Construcción y mantenimiento naval, cuenta con 7 Astilleros que reparan embarcaciones de pequeño, mediano y gran porte con diques flotantes de 800 y 4500 toneladas. Construye además embarcaciones para pesca y recreo, entre las que se destacan barcos langosteros, camaroneros y escameros, lanchas rápidas y catamaranes a vela para Day Charter.

La investigación científico-técnica en este sector está a cargo del Centro de Investigaciones Pesqueras, que tiene organizada su actividad investigativa en 5 programas ramales y 30 proyectos que abordan de manera integral y multidisciplinaria objetivos para el manejo de los recursos langosta, camarón y peces. Se investiga también para el desarrollo de biotécnicas de cultivo de especies marinas, para el ordenamiento de la industria de procesos y perfeccionamientos de sus tecnologías, manejo de salud en organismos acuáticos, aspectos ambientales y su relación con la pesca, así como el control de la calidad de productos pesqueros.


Fuentes:

García Álvarez, Anicia. La Agroindustria no cañera. En: Estructura económica de Cuba. La Habana: Editorial Félix Varela, 2002. t.2.

La Industria Pesquera en Cuba