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Estrategia y políticas de Cuba con respecto al uso de fuentes de energía alternativa

Cuba como país subdesarrollado, ha empezado a transformar su economía con el objetivo de disminuir los consumos excesivos de petróleo, buscando energías alternativas, que sustituyan la dependencia económica que tiene sobre el petróleo y disminuya a la vez, la carga contaminante que genera la producción de electricidad a partir de esa fuente de energía.

En ese sentido se han encaminado un grupo de proyectos referidos a la posibilidad de utilizar la energía alternativa, principalmente la eólica y la de energía solar mediante paneles de celdas fotovoltaicas que la convierten en electricidad.

La energía eólica es la fuente de energía renovable que mayor auge ha tenido en el mundo en los últimos años. Su costo de instalación es ya competitivo respecto a las fuentes tradicionales de energía.

En Cuba, como línea estratégica para el desarrollo de esta fuente de energía, se someterán a prueba diversas tecnologías, incluyendo aquellas diseñadas para soportar los fuertes huracanes que azotan al país. Se han identificado ya como potencial eólico el extremo occidental de Pinar del Río, la Isla de la Juventud, la costa norte de las provincias de Holguín hasta Villa Clara y el noroeste de la región oriental de Cuba.

Se ejecutan mediciones de la velocidad del viento a 50 metros de altura en puntos seleccionados de estas macrolocalizaciones para conocer los sitios más idóneos y se dan pasos para próximamente conocer las potencialidades de la energía eólica en todo el país.

Desde 1999 en Cuba funciona el primer y único Parque Eólico Nacional, en la Isla de Turiguanó, Ciego de Ávila, una comunidad conocida anteriormente por su desarrollo agropecuario y en especial por el fomento del ganado Santa Gertrudis. En seis años que lleva funcionando el parque de Turiguanó se ahorraron más de 500 toneladas de petróleo, mientras dos mil 250 personas se benefician con la electricidad generada de esta manera limpia.

Por otra parte, la radiación solar es la principal fuente primaria de energía, es prácticamente no contaminante, está distribuida territorialmente y su disponibilidad potencial es muy superior a las necesidades del hombre. Por lo tanto, la energía fotovoltaica es una de las fuentes alternativas que Cuba viene desarrollando, la misma es una opción de energización rural promovida principalmente en lugares alejados de las redes del Sistema Electroenergético Nacional, con lo cual se aprovecha el alto nivel de radiación solar en el país.

Se comenzó a aplicar en 1998 y hasta el momento con su aplicación el país ha podido resolver numerosas necesidades de electrificación a objetivos sociales y económicos en zonas aisladas, como por ejemplo: Consultorios del Médico de la Familia en las montañas y zonas rurales apartadas, con más de 400 instalaciones funcionando, hospitales de montaña, escuelas con internado, círculos sociales, más de 2 364 escuelas primarias, más de 1 860 salas de televisión, entre otros.

Según la empresa ECOSOL, en cada metro cuadrado del territorio cubano se recibe diariamente una cantidad de energía solar equivalente a medio kilogramo de petróleo combustible o 5 KWh de energía eléctrica, lo que significa un ahorro significativo para el país y una prueba fehaciente de la sustentabilidad de esta fuente energética.

Se estima que entre el 20 y 25% de las necesidades energéticas en Cuba se cubren con fuentes renovables.

Otra de las alternativas que ha encontrado el país es el uso de la energía nuclear como una fuente de balance energético. El uso de la misma en Cuba se remonta a la década del 40 con la introducción de equipos de terapia con rayos X pero entones no existían regulaciones para controlar el uso de las fuentes radiactivas, ni la protección del personal ocupacionalmente expuesto.

Después de 1959 se ha continuado utilizando en el país la energía nuclear con fines médicos, en los años 60 con la creación de la infraestructura es que se comienzan a utilizar las técnicas nucleares en la biomedicina, la radiobiología y se investiga la posibilidad de su uso en otros sectores de la vida del país. Con el de cursar de los años se comenzaron a desarrollar a gran escala las actividades relacionadas con la radiofarmacia, y se diversificó el empleo de compuestos marcados en los servicios de oncología, cardiología, nefrología, ortopedia y otras especialidades.

En la actualidad Cuba cuenta con un potencial técnico altamente calificado, una adecuada infraestructura regulatoria y las condiciones de seguridad necesarias para utilizar la tecnología nuclear.

La caña de azúcar es una fuente de energía renovable que ha venido cubriendo fundamentalmente con el bagazo un 30% de la demanda energética del país. En su procesamiento reobtienen residuos susceptibles de ser empleados como energéticos: los llamados residuos agrícolas cañeros (RAC). Estos residuos constituyen un potencial aprovechable para la recuperación de la energía (biogás). Según la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), Cuba está entre los países latinoamericanos de mayor potencial bioenergético aprovechable de residuales agropecuarios.

La energía hidráulica, por su aporte energético, estabilidad, autonomía, ventajas operacionales y dispersión territorial, es una de las fuentes renovables de energía de importancia en Cuba. El potencial hidroenergético estimado es de unos 350 MW, con una generación anual de unos 700 GW-h, que equivalen, teniendo en cuenta su efecto económico en el sistema, aproximadamente a 300 mil toneladas de combustible convencional que se dejarían de utilizar en la generación termoeléctrica.

La energía hidráulica ya permite dar soluciones energéticas en zonas rurales, principalmente en las montañas. Se prevé el aprovechamiento de un potencial de unos 25 MW en algo más de 400 localidades con mini y microcentrales, de las cuales hay unas 180 construidas, brindando servicio eléctrico a más de 30 000 usuarios de unos 230 asentamientos rurales y otros objetivos económicos y sociales.

Consulte además Voluntad Hidráulica

Fuentes:

PAEC

Granma Internacional

Revista Medio Ambiente y desarrollo

Santiago Rodríguez Castellón. Sector Energético. En: Estructura económica de Cuba. La Habana: Editorial Félix Varela, 2002. t.2.