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Antecedentes
Los rasgos fundamentales del desarrollo económico en Cuba antes de 1959 son el resultado, ante todo, del sistema de relaciones de producción que existía en el país y que sintetizan la situación dependiente de la economía del país del capital norteamericano.

La economía cubana era controlada por inversionistas estadounidenses, a fin de garantizar que la misma ocupara el lugar por ellos asignado de monoproductora de azúcar y multimportadora de productos norteamericanos. En este sentido, baste señalar que las inversiones de Estados Unidos en Cuba se elevaron de 50 millones de dólares en 1896 a 160 millones en 1906, a 205 en 1911 y a 1 200 millones en 1923, que incluían la propiedad de las tres cuartas partes de la industria azucarera.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Con las ventas de azúcar limitadas por cuotas, tanto en el mercado norteamericano como en el llamado mercado mundial, este sector perdió atractivo. La producción de azúcar estaba estancada y el valor de las acciones de las empresas extranjeras, tendieron a decrecer sistemáticamente en los centros bursátiles de Estados Unidos. El capital extranjero fue retirándose del sector, y este proceso se intensificó durante la década de los años 50, quedándose las empresas de Estados Unidos con menos centrales, pero los más rentables.

La mayor parte de las inversiones de las empresas transnacionales en el período de postguerra se orientaron a la modalidad de crear capacidades que permitiesen controlar el mercado nacional interno, incluyendo la construcción de hoteles en Cuba por parte de empresas extranjeras, la mayor parte de los cuales se concibieron como grandes casinos de juego.

Desde la época colonial, la estructura de tenencia de la tierra en Cuba se caracterizó por la presencia de inmensos latifundios, con un sistema de explotación extensiva y una bajísima productividad del trabajo, junto a pequeños minifundios, en su mayoría dedicados a la agricultura de subsistencia y con muy bajos niveles de productividad.

  • “El ochenta y cinco por ciento de los pequeños agricultores cubanos está pagando renta y vive bajo la perenne amenaza del desalojo de sus parcelas. Más de la mitad de las mejores tierras de producción cultivadas está en manos extranjeras. En Oriente, que es la provincia más ancha, las tierras de la United Fruit Company y la West Indies unen la costa norte con la costa sur. Hay doscientas mil familias campesinas que no tienen una vara de tierra donde sembrar unas viandas para sus hambrientos hijos y, en cambio, permanecen sin cultivar, en manos de poderosos intereses, cerca de trescientas mil caballerías de tierras productivas. Si Cuba es un país eminentemente agrícola, si su población es en gran parte campesina, si la ciudad depende del campo, si el campo hizo la independencia, si la grandeza y prosperidad de nuestra nación depende de un campesinado saludable y vigoroso que ame y sepa cultivar la tierra, de un Estado que lo proteja y lo oriente, ¿cómo es posible que continúe este estado de cosas?” La historia me absolverá

Triunfo Revolucionario

A partir del triunfo de la Revolución en 1959, la esencia de las transformaciones económicas más importantes de esa etapa estuvo dada, en primer lugar, por la necesidad de romper la estructura agraria del país.

Con ese objetivo, se promulgó en mayo de 1959 la primera Ley de Reforma Agraria, que eliminó la propiedad latifundista y redistribuyó aproximadamente el 67 por cientode las tierras en favor de los pequeños agricultores y del Estado.

Se creó así el sector estatal en la agricultura, que pasó a controlar alrededor del 40 por ciento de las tierras; se liberó al campesino del pago de rentas y de la explotación de intermediarios y usureros; se crearon las bases para formas superiores de producción agrícola; se contribuyó decisivamente a la eliminación del desempleo en las zonas rurales y se produjo una redistribución de los ingresos a favor del campesinado, que se estima alcanzó entre 250 y 300 millones de pesos al año, ampliándose el mercado interno del país.

La segunda Ley de Reforma Agraria, promulgada en octubre de 1963, tuvo un marcado carácter socialista, orientado a eliminar las relaciones capitalistas de producción en la agricultura.

Tanto la primera como la segunda Reforma Agraria, posibilitó entregar la tierra a quien la trabajaba bajo condiciones de arrendatario, sub-arrendatario y precarista. Se distribuyó 1,1 MMhá y quedó en manos del estado unos 7,8 Mmhá (algo más del 70% de la superficie total), creándose el sector estatal en la agricultura cubana.

La Nacionalización y confiscación de los bienes de los malversadores con el erario público y negocios sucios amparados por los gobiernos anteriores a 1959 constituye otro aspecto esencial de las transformaciones socioeconómicas de ese período. El Gobierno cubano revolucionario negoció con los gobiernos de los países, cuyas empresas habían sido afectadas por estas medidas y accedió a compensarlas mediante tratados globales. Los pagos por concepto de indemnización de propiedades extranjeras nacionalizadas en Cuba, sumaron 60 millones de dólares.

Entre 1963 y 1970, el Producto Social Global aumentó un 51,8 por ciento, para una tasa media de crecimiento del 6,1 % anual; el producto material a precios constantes promedió un incremento anual del 5,3 % y la producción azucarera subió un 38,7 %. En este primer período de la Revolución la supervivencia frente a la subversión y las agresiones militares alentadas por Estados Unidos, y el bloqueo económico, ocuparon el esfuerzo principal de la nación.

A partir de 1970, se crearon condiciones favorables al impulso de la actividad económica. En primer lugar, se sentaron las bases para una reestructuración a fondo del sistema de dirección económica, enfatizándose la solución de algunos problemas fundamentales de gestión y estímulo, todo ello, en el marco del un proceso de institucionalización del Estado, que culminaría en 1976. En segundo lugar, se produjo un fortalecimiento de la planificación y se concretó un nuevo esquema de plan, para el desarrollo económico hasta 1975. Por último, en el período se produjo una coyuntura económica internacional favorable a los precios del azúcar, lo cual incidió positivamente en la recuperación económica del país.

Las relaciones de colaboración entre Cuba y el campo socialista europeo, alcanzaron un nivel superior con el ingreso de la Isla en el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), en 1972. Esto significó que Cuba tuviera acceso a los insumos necesarios para los procesos productivos; mientras que a la misma vez, se contaba con un mercado seguro para nuestras producciones, incluso con precios preferenciales.  Se abrieron posibilidades para el desarrollo de programas conjuntos y otras ventajas. En el marco del CAME, en los quinquenios 1976-1980 y 1981-1985, tuvo lugar un notable desarrollo en la infraestructura económica del país, con inversiones importantes en casi todas las ramas industriales, en particular, la generación de energía eléctrica, la creación de presas, embalses y sistemas de riego agrícola, la red de viales y pavimentación, el sector de la construcción, y se registró un desarrollo ascendente en el nivel de vida de la población.


Periodo Especial

Mientras que el país se encontraba imbuido en este arduo proceso, se produjeron en el ámbito internacional acontecimientos trascendentales. La desintegración del campo socialista y particularmente  la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, así como la desaparición del CAME, incidieron de forma directa y abrupta en la economía nacional. En su discurso del 26 de julio de 1989, Fidel expresó: “Tenemos que ser más realistas que nunca. Pero tenemos que hablar, tenemos que advertir al imperialismo que no se haga tantas ilusiones con relación a nuestra Revolución y con relación a la idea de que nuestra Revolución no pudiera resistir si hay una debacle en la comunidad socialista; porque si mañana o cualquier día nos despertáramos con la noticia de que se ha creado una gran contienda civil en la URSS, o, incluso, que nos despertáramos con la noticia de que la URSS se desintegró, cosa que esperamos que no ocurra jamás, ¡aun en esas circunstancias Cuba y la Revolución Cubana seguirían luchando y seguirían resistiendo!” Discurso pronunciado en el Acto Conmemorativo Por el XXXVI Aniversario del Asalto Al Cuartel Moncada, Plaza Mayor General “Ignacio Agramonte, Camagüey, 26 de Julio de 1989.

Cuba, que durante más de 30 años ante las condiciones impuestas por el bloqueo norteamericano había tenido que orientar más del 85% de su comercio exterior hacia los países del campo socialista, se vio en la disyuntiva de comenzar una nueva y aún más difícil reorientación de su economía, bajo la multiplicada hostilidad de los Estados Unidos, sin mercados, sin financiamientos ni créditos de organismos internacionales, y a merced de las relaciones mercantiles internacionales.

La crisis puso en duda la sobrevivencia misma de la Revolución. Por ello, empieza a enfrentarse en septiembre de 1990 con una estrategia de sobrevivencia y desarrollo, mediante un grupo de medidas dentro de un programa para un periodo especial en tiempo de paz, que significó la entrada de Cuba en la crisis económica más profunda de su historia.

Como respuesta a estas circunstancias tan adversas, el gobierno acudió a la despenalización del uso y tenencia de divisas en el territorio nacional, a la cooperativización de las antiguas granjas estatales y a la expansión del trabajo por cuenta propia, medidas todas que se aprueban entre agosto y septiembre de 1993. Esta nueva etapa de la Revolución Cubana se conoce con el nombre de Periodo Especial.

  • Cuba, al ser un país socialista, tiene un claro predominio en su economía de la propiedad estatal socialista y la cooperativa, como formas de propiedad socialista; pero también existe la pequeña propiedad privada constituida fundamentalmente por cuentapropistas y pequeños productores agropecuarios y pequeños negocios privados, que coexiste con la propiedad socialista.

1994-1999: Crecimiento Económico

La situación económica del país comenzó a dar señales de un lento proceso de recuperación, a pesar de los efectos de la controvertida Ley Helms-Burton, aprobada por el gobierno norteamericano, en marzo de 1996. Los primeros signos de esta recuperación, fueron percibidos en 1994 con un crecimiento del 0,2 por ciento del PIB.

Para finales de la década de los años 90 Cuba había estabilizado el crecimiento de la economía (3,4% promedio anual para el período 1994-1999) con equilibrios macroeconómicos consolidados, si bien altamente sensibles, en especial por la existencia de tres monedas circulando en el país (el dólar norteamericano, el peso cubano y el peso cubano convertible),  y la existencia de dos tipos de cambio.

Se había producido además otro hecho relevante, junto a la producción azucarera (que inicia su decadencia hacia 1996) y el turismo (en franco dinamismo) aparecen dos nuevos “motores de crecimiento”: las remesas (en lo fundamental provenientes de EEUU) y la Inversión Extranjera Directa, cuyo manejo discrecional le permitió al gobierno concentrarla en sectores que resultaron clave para los esfuerzos de reconstrucción de la economía.

La zafra azucarera de 1996 es considerada por especialistas cubanos como la más eficiente desde 1985, a pesar de que los volúmenes alcanzados distan mucho del promedio de producción. Otro sector que sustentó la dinámica del crecimiento económico, en 1996, fue el turismo, cuyo aporte neto a la economía nacional aumentó en un 50%, respecto al año precedente, cumpliendo su plan. El flujo de turistas llegó al millón en 1996, cifra por primera vez alcanzada en Cuba, y los ingresos brutos totales de este sector se elevaron a unos mil 400 millones de dólares, suma significativamente mayor que la del período precedente y con un mejor rendimiento de los costos.

Además se pusieron en práctica un conjunto de medidas y transformaciones organizativas y económicas que se implementaron en el país, tales como: reducción institucional del Estado, eliminación del monopolio estatal sobre el comercio exterior, creación de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), incremento de precios a diversos bienes y servicios, promulgación de un nuevo sistema tributario, introducción paulatina del peso convertible, ampliación de las posibilidades del ejercicio del trabajo por cuenta propia, entre otras.

1999-2007: Reajuste funcional

A partir de 1999 aparecen señales que indican el comienzo del reajuste funcional, nuevamente hacia formas más centralizadas de dirección de la economía. El punto culminante de ese proceso es la creación de la “Cuenta Única del Estado” y la creación de la Comisión de Asignación de Divisas. Con el objetivo de ganar en eficiencia en el uso de las escasas divisas con que contaba el país; además de que significó la disponibilidad en el corto plazo de una cantidad importante de divisas para la economía nacional.

La divisa que más entra a territorio nacional debido al turismo es precisamente el dólar. Producto al bloqueo, Cuba tiene prohibido el uso de dólares para la adquisición de productos en el exterior, teniendo que obtener otra divisa para poder realizar sus transacciones internacionales. En un momento determinado, el dólar tuvo una fuerte caída, lo que significaba la perdida de una importante cantidad de divisas para nuestra economía, cuando nos veíamos obligados a cambiar este dólar devaluado. Así, el gobierno cubano se vio en la necesidad de estimular la entrada a nuestro país, de otro tipo de divisas que no fueran los dólares norteamericanos. En vista de esto, se decidió aplicarle un gravamen del 10 por ciento al cambio del dólar dentro del territorio nacional, lo cual no se aplicaría a ninguna de las otras divisas.

De 1999 a 2007 se pueden distinguir claramente dos períodos: el primero correspondiente a inicios de la primera década del siglo (de 2001 a 2003), con un crecimiento económico que no rebasó el 3% promedio de crecimiento anual; y el segundo correspondiente al período 2004-2007, con una tasa de crecimiento del 6,1% promedio anual y donde es inobjetable el efecto positivo de la apertura del mercado venezolano a los servicios médicos cubanos, así como la reorientación de las importaciones de combustible desde ese país bajo condiciones más favorables y la consolidación de proyectos de cooperación y negocios con Venezuela, bajo la propuesta del ALBA.

Coincide también en estos años la reanimación del comercio con China y el acceso de Cuba a líneas de crédito a medio plazo que impactan positivamente en el crecimiento económico y la renovación de servicios e infraestructura (transportes –público y de carga–, autobuses, ferrocarriles y camiones) e inversiones en minería y otros sectores.

En el 2006 se destacó con un crecimiento del PIB del 12,5%, la cifra más elevada de la historia revolucionaria, expresión de la tendencia a la consolidación gradual de la economía que se registra desde el 2004. Lo alcanzado en el 2006 resulta también la más elevada de la región y supera ampliamente el promedio del 5.3% reportado para América Latina y el Caribe, según la CEPAL.

El crecimiento de los últimos años es el fruto del enorme esfuerzo desplegado para elevar el nivel de las inversiones que aseguren producciones y servicios fundamentales, reflejo del desarrollo de importantes obras sociales y se apoya en el incremento de los niveles de actividad de prácticamente todas las ramas de la economía. Los principales rubros de la economía cubana son el turismo, el níquel y los servicios de conocimientos.

2008: El reto de tres huracanes y una crisis económica global

En el año 2008 la economía cubana se enfrentó a una compleja combinación de factores. Sobre ella influyeron elementos favorables que comenzaron a arrojar resultados iniciales como son las decisiones de política económica y de organización en la agricultura y en especial en la producción de alimentos, los avances en la revolución energética y en la recuperación del transporte y el turismo, junto a otros de signo muy negativo como los tres huracanes que provocaron enormes pérdidas por 9 mil 722 millones de dólares, la persistencia del bloqueo y la crisis económica global que hizo sentir los efectos sobre nuestro país.

En medio de esa desfavorable situación se aprecian importantes logros como el incremento de la pensión mínima hasta alcanzar 200 pesos y la prestación mínima de asistencia social hasta 147 pesos, lo que representó un gasto adicional de 810 millones de pesos. Esta atención solidaria hacia los pensionados y beneficiarios de la Asistencia Social es exactamente lo contrario de lo que el capitalismo en crisis económica destina a los pensionados.

La producción de petróleo y gas en términos de petróleo equivalente creció 1,3 por ciento y se dispuso de más equipos de perforación.

La Revolución Energética continuó avanzando con la instalación de mayor cantidad de grupos electrógenos de fuel oil, la eliminación del 90 por ciento de las zonas de bajo voltaje, la reducción en 13 por ciento de los apagones en relación al año 2007 y de 24,2 por ciento respecto al 2006, la entrega del 94 por ciento de los nuevos refrigeradores, entre otras acciones.

El consumo de combustible mostró un ligero avance en el ahorro y un mejor trabajo coordinado entre el Ministerio de Economía, los organismos y los Consejos de la Administración Provinciales, aunque continuaron presentes las demandas por encima de los consumos históricos, los cálculos erróneos y generalmente por encima de lo necesario y los controles vulnerables e incompletos.

Continuó la costosa, compleja y necesaria recuperación del transporte, con crecimientos aún insuficientes, pero reales en la transportación de carga y de pasajeros, el ingreso de nuevos equipos y el avance gradual en la organización y el uso racional de ellos.

La Biotecnología aportó nuevos resultados estimulantes al aumentar sus exportaciones en 20 por ciento con relación al año 2007 y alcanzar un bajo costo en divisas y en consumo energético, aun asumiendo los costos en divisas de los más de 150 importantes productos que entregan al sistema nacional de salud.

La Biotecnología cubana, con menos de 10 mil trabajadores alcanza una alta productividad, es capaz de abrirse paso en el sofisticado mercado mundial de la Biotecnología, exporta a más de 40 países, obtiene ingresos para la reproducción y expansión del sistema, y establece el prestigio de la ciencia cubana con fábricas de propiedad mixta en China e India.

En el estratégico sector de la producción de alimentos se produjeron necesarias transformaciones organizativas y de ordenamiento que se encuentran dando sus primeros pasos.

En ese sentido se pueden mencionar:

  • Entrega de tierras ociosas en usufructo a personas naturales o jurídicas que las soliciten
  • Reordenamiento en el MINAZ y el MINAGRI que incluyó la creación de las Delegaciones Municipales de la Agricultura, el Grupo Industrial Arrocero, el Centro Nacional de Control de la Tierra
  • Reorganización de las actividades de Cultivos Varios y Ganadería Vacuna
  • Elevación del precio de acopio de la leche y la entrega directa por los productores a los centros de venta (esta medida ratificó su efectividad al incrementarse la producción en 16 %, lo que equivale a no importar 7 mil toneladas de leche en polvo).

En el año 2008 han tenido lugar tres sucesos internacionales de trascendental significado político, económico y social.

Ellos son la crisis económica global engendrada por el capitalismo, el derrumbe del neoliberalismo que dominó el pensamiento y la política en las últimas tres décadas y la marcha de América Latina y el Caribe hacia una integración de nuevo tipo, que incluye la derrota total del aislamiento de Cuba y nuestra incorporación a ella con plenos derechos.


 

Fuentes:

Diserta embajador cubano sobre economía y actualidad de su país. En: Granma

Un panorama actual de la Economía Cubana, las transformaciones en curso y sus retos perspectivos (DT)

El cooperativismo agropecuario: una vía para el desarrollo económico, productivo y social en el modelo económico cubano

Periódico Granma, 29 de diciembre de 2008. p. 4