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SUBTITULAR: UN POCO DE HISTORIA
“Hay que partir de lo que ocurre el Primero de Enero de 1959. Los primeros que se van
sin cumplir los trámites migratorios son los batistianos, quienes reciben desde el primer
día el estatus de refugiado político, con consideraciones especiales facultadas por el
gobierno. Este gobierno empezó a elaborar una serie de programas de ayuda a los
refugiados cubanos. No sólo los admitían, sino que le daban hasta una famosa jabita.
Del llamado Refugio Católico salían con una factura con comida, ropa, dinero y un
empleo.”
—Esas personas, legalmente hablando, ¿qué cosa eran?
—Estados Unidos siempre ha tenido una ley migratoria, que modifica cada cierto tiempo
y que le autoriza a una cuota con un número x de personas de cada país. Esa gente no
contaba con esa cifra extra de cubanos, que eran unos tipos que cayeron ahí de fly.
Ninguno fue botado: a toditos los admitieron. Pero al paso del tiempo, su estatus legal
estaba en el aire. Tenían que cumplir una formalidad con gente que no sólo tenía
derechos, sino privilegios, y ahí es cuando aparece la Ley de Ajuste Cubano.
“¿Qué dice la Ley de Ajuste Cubano de 1966? Reconoce que hay una situación especial
con los cubanos. El cubano llega, es admitido y vive allí como Pedro por su casa, de
modo que se hace la ley para reconocer esa situación: el Fiscal General tiene la potestad
de ajustarle su estatus. Eso quiere decir que puede legalizarlo, convertirlo en un
residente legal de Estados Unidos al año y un día de estar allí, con efecto retroactivo.
Para empezar a optar por la ciudadanía, cualquier extranjero tiene que cumplir una serie
de trámites: necesita tener como mínimo cinco años de residencia y otros requisitos. El
cubano no.”
—¿Por qué entonces el cubano es el que menos se ha acogido a la posibilidad de hacerse
ciudadano norteamericano?
—Hay una tendencia general de los inmigrantes a hacerse ciudadanos, pues de lo
contrario pierden una serie de derechos, sobre todo en lo social, de modo que todo el
que llegaba allí estaba loco por hacer ciudadano norteamericano. El cubano era el que
menos se hacía ciudadano norteamericano por la sencilla razón de que no le hacía falta
por los privilegios que de por sí le otorga la Ley.
“Todo este rollo de darle la ciudadanía a Elián, ventila el tema de las residencias
permanentes, porque como sólo hay una Ley de Ajuste Cubano, y no una dominicana, ni
hondureña, ni de ningún otro lado, hay millones y millones de gente en Estados Unidos
que ni son ciudadanos, ni tienen el estatus de residentes legales y llevan años y años
trabajando, pagando impuestos y aportando a esa sociedad. De modo que inventar una
ley especial para un niño, en nombre de otra Ley que los discrimina, era una cosa
chocante para muchísima gente.
SUBTITULAR: PRIVILEGIOS PARA UN TIPO DE CUBANO
—¿Realmente se benefician todos los cubanos?
—Con esa Ley qué es lo que pasa: se supone que le ajustaron todo el estatus legal a
toda la gente que estaba allí, en 1966. Se incluía a los batistianos y a otros que habían
salido después. Se podían hacer de inmediato, si querían, ciudadanos norteamericanos.
Para mí hay varias cosas importantes: primero, que en el 59 llegó una turba de
batistianos, pero había decenas de miles de cubanos que vivían en Estados Unidos,
víctimas de la dictadura de Batista; algunos todavía viven hoy y puede ser que todavía
no tengan el estatus de residente legal porque no llegaron el día primero o después. Es
decir, de entrada, la ley excluía a todos las demás inmigrantes, y a muchos cubanos. Se
beneficiaba sólo a un tipo de cubano.
“En segundo lugar, confirma una política: no los botan. Adquieren una condición de
refugiado y al año, la residencia. Crearon una base para atraer a cuanto cubano quiera
llegar allá después de esa fecha. Hay una distinción técnica de la Ley en la que no se
suele reparar, porque no resulta tan útil en términos de comunicación. Siempre decimos
que la ley es la causa de…, la ley criminal…, etc, etc. Pero, en realidad, más que la ley,
lo criminal es la política que expresa la ley. Porque la Ley no dice que todos los cubanos
tienen esa facultad, sino que el fiscal puede darles esa ventaja, lo que pasa es que lo
habían hecho con todos los cubanos entre el Primero de Enero y el día en que dictaron la
ley, y lo hicieron con todos los cubanos desde 1966 hasta los acuerdos migratorios.
“Por eso el párrafo inicial del primer acuerdo migratorio dice que Estados Unidos ha
descontinuado la práctica de admitir a todos los cubanos automáticamente, lo cual era
un reconocimiento por parte de ellos de que esa facultad discrecional del Fiscal la habían
usado siempre a favor de todos los cubanos, y a partir de ahí comienzan a no usarla
automáticamente para todos los cubanos. Aunque realmente, a todos los cubanos que
han logrado entrar a Estados Unidos, en la práctica, los han seguido admitiendo y los
han usado como argumento la ley.”
—¿Qué herencia le dejó el caso de Elián a esta Ley?
—Una de las consecuencias que ya va teniendo lo de Elián ha sido el golpe irreparable a
la mafia anexionista y a toda la leyenda del llamado exilio y de la emigración cubana.
“Cuando los acuerdos migratorios, recuerdo unas declaraciones de Ileana Ros, que se
puso histérica, porque ahí se emplea siempre la expresión ‘migrantes cubanos’ —que es
lo que son y han sido, si se despolitiza el asunto. ¿Por qué se insultó en aquel momento?
Porque, según ella, los cubanos no son migrantes, sino ‘exilados’, son otra cosa. Eso es
lo que justifica que ellos desfilen con banderas cubanas, hagan actos, presionen al
gobierno, que traten de presentarse como un grupo político, de perseguidos, exilados,
para “continuar la lucha contra el régimen de donde vienen” y toda esa historia, que da,
además, una imagen aparentemente atractiva en esa sociedad. Nadie espera que los
dominicanos, los panameños, los colombianos o de cualquier otro país, que tienen
millones de gente allá, salgan con sus banderas a hacer algo contra el gobierno del país
donde proceden; y no lo hacen, por cierto, la mayoría de los cubanos.
“Han impuesto una retórica que tiene ya cuarenta años, y han logrado que sea
esencialmente la que se mantenga. No es casual, porque siguen siendo los principales
jefecillos de cuando Batista, incluso en el sentido literal: Díaz Balart, hijo de Díaz Balart
y nieto de Díaz Balart; Ileana, la hija de Ros. Hay una continuidad generacional y siguen
hablando igual que en el 59, porque el día que dejen de hacerlo y que ese discurso no
funcione, no son nadie.”
SUBTITULAR: CONTRADICCIONES
—¿Cuál es el costo de esta ley para los norteamericanos?
—No se pueden tener relaciones migratorias normales con un país y mantener una Ley
de Ajuste con relación a ese país. Cualquier persona para ir a Estados Unidos tiene que
llenar una planilla y responder una serie de preguntas. Si la persona es alguien que
puede aportar a la sociedad norteamericana y no convertirse en una carga, ellos son los
que piden antecedentes penales, ellos son los que piden exámenes médicos,
determinados datos elementales. Hay un listado de enfermedades que impiden el
ingreso en ese país. El Sida apareció relativamente hace poco tiempo. La tuberculosis
lleva ahí desde el siglo pasado. Ahora, si una persona es cubana y llega allá hoy, no
importa que tenga Sida, no importa quién sea.
“La ley le permite quedarse y la política que se ha aplicado hace que se quede; y no sólo
eso, sino con un estatus especial. Un delincuente, por ejemplo, de un salto avanza años
luz por encima de montones de emigrantes que no tenían antecedentes penales y
además llevan años aportando a la sociedad norteamericana. Conclusión: mientras
exista esa ley, los norteamericanos tendrán siempre la amenaza de que se les aparezcan
personas que ellos decidieron no admitir.”
—¿Qué pasaría si ocurre otro incidente como el de Elián?
—Imagínate si se repite la historia. Con otro Elián después de Elián, ¿qué harán los
norteamericanos? ¿Lo devolverían aplicando la ley sin preguntar más nada, o volverían a
este brete? ¿Cuál es la trampa? Yo insisto siempre en que toda esta política es
profundamente batistiana. Todos los cubanos que salieron el primero de enero del 59 o
después, todos son perseguidos políticos. Al hacer eso, Estados Unidos está metiendo en
un saco a todo el mundo. Y ellos tienen políticas migratorias. Ahora mismo están
discutiendo la posibilidad de ampliar las visas para determinados rangos profesionales.
Ahí hay búsquedas de especialistas en cibernética, en computación.
“Eso puede moverse según la economía norteamericana —por cierto, eso lo tienen todos
los países desarrollados—; hay oficios para los que ellos tienen que buscar a sus
empleados en el exterior, pero tienen la contradicción de que en el caso de Cuba se le
puede estar colando gente que no tiene nada que ver con sus prioridades, por el hecho
de que son cubanos que llegaron después del primero de enero de 1959. La mafia
necesita que siga siendo así, porque esa es la ficción a partir de la cual ellos elaboran su
influencia en la sociedad norteamericana.”
SUBTITULAR: LENGUAJE SIBILINO
—¿Cómo es posible que con la misma Ley en vigor, ahora se esté aplicando otra política?
—Cuando tú lees la Ley de Ajuste, tú ves que te permite cambiar la política, pues tiene
un lenguaje bastante sibilino. Ahora han dejando de aplicarla en la forma en que la
estaban aplicando hasta hoy. No te dice que a los cubanos los vas a tratar como a los
demás, que a todos los vas a devolver. Lo que dice es que no los va a admitir a todos.
“El dos de mayo del 95 se anunciaron simultáneamente los acuerdos migratorios. En La
Habana lo hice yo, y en Washington, la señora Janet Reno. Hay unas declaraciones de
ella muy interesantes, ese mismo día. Un periodista le dice: Óigame, señora, usted está
violando la Ley de Ajuste Cubano. Y ella le contesta: No, yo la estoy aplicando. La Ley le
da la facultad a la Fiscal General, yo soy la Fiscal General, y yo le digo a usted que a
partir de ahora yo no voy a usar esa facultad especial, sino de esta otra forma. De esa
declaración a lo que empezaron a hacer el año pasado, hay un giro de 180 grados.
“Nosotros los hemos acusado de hecho de enmendar la Ley de Ajuste Cubano, de
haberla ampliado a través de unas instrucciones que permitieron crear otra leyenda:
todo el mundo habla de los pies secos y de los pies mojados, y eso no está en ninguna
parte. En la práctica lo que pasaba era que quien llegaba a las costas de Miami sabía que
se quedaba. Y eso ni es lo que está en la Ley, ni está en los acuerdos migratorios, ni es
lo que la Reno dijo cuando se anunciaron los acuerdos.
Esto es una prueba de la contradicción entre la política hacia Cuba y los intereses más
generales de Estados Unidos. Ellos renuevan su ley migratoria periódicamente. La más
reciente, la de 1996, con un nombre muy pomposo de Reforma de la Emigración…,
aprobada por este Congreso republicano, conservador, establece el endurecimiento
frente al inmigrante. A partir de esa ley, el INS tiene poderes todavía más fuertes para
botar a cualquiera sin contemplaciones. Y lo han estado aplicando así. Tienen cifras
records de inmigrantes detenidos y expulsados a partir de la ley.
“Tan dura es la ley que al empezar a aplicarla cayeron algunos cubanos. No fueron
inspeccionados, como establece la Ley de Ajuste Cubano. A algunos los metieron en la
cárcel como si fueran dominicanos o mexicanos, y empezó la mafia a moverse. La
comisionada emitió una directiva interna a sus directores, según dijeron ellos, aclarando
que a pesar del endurecimiento de la ley migratoria general, los cubanos seguían
beneficiándose de su Ley de Ajuste, independientemente del modo en que hubieran
llegado, de que hubieran entrado por un puerto normal o no. En otras palabras, aunque
no cumplieran los requisitos de la Ley de Ajuste. Se formó el escándalo.
“Hacen pública la circular, y hacen otra aclarándola, con lo cual enredan más la pita
todavía, porque en esa, como elemento novedoso, agregan que, por supuesto, pueden
obtener permiso de trabajo desde el primer día. Eso en la práctica equivale a una
ampliación de la Ley de Ajuste y es una contradicción directa con el primer párrafo del
acuerdo migratorio, que dice que habían descontinuado la práctica de darle la residencia
automáticamente a todos los cubanos. Hoy eso no se lo cree ni el más bobo de Miami.
Todo cubano que llega ahí sabe que se queda y que lo ajustan.
“Lo que ha pasado en este año es que otros muchos Elianes no han sido presentados a la
opinión pública norteamericana. Se han enterado de una versión fabricada, ficticia, de lo
contrario: los cubanos son seres especiales que se dedican a buscar el modo de moverse
hacia Estados Unidos, porque están luchando por la libertad y la democracia, y Estados
Unidos tiene un compromiso muy antiguo de ayudarlos. Ese es el gran cuento.
“Pero entre los diez países de la región que emigran a Estados Unidos, Cuba está en el
décimo lugar, por debajo incluso de Canadá. Ellos calculan 120 000 canadienses ilegales
y vaya usted a saber cuántos son en verdad, porque los ilegales por definición jamás se
conocen exactamente cuántos son. Mexicanos, ni hablar. Nicaragua es olímpico: tiene el
10 por ciento de su población en Costa Rica, y encima de eso, cada vez van más para
Estados Unidos.
“Hay una tendencia natural a la emigración, incluyendo a Cuba. Pero los hechos
demuestran que Cuba no está arriba en la lista, sino en el fondo.
“Eso hasta ahora había sido una cosa manejada con mucha habilidad, repetías un cuento
y no revelabas lo que había por detrás. Pero se les ocurrió la ‘genial’ idea alrededor de
un niño. Es una entrada al tema que no puede ser más ilustrativa y además más
comprometedora. Una cosa es tener una opinión sobre un tema político y otro sobre el
derecho de un padre a estar con su hijo. Indudablemente la historia de Elián va a tener
—está teniendo— un efecto educador tremendo en la población norteamericana.”
SUBTITULAR: REACCIONES
—¿Qué ha pasado realmente en esa sociedad?
—Millones de norteamericanos han descubierto que hay un problema con un país que
está a 90 millas y han empezado a profundizar: aparece el bloqueo, la batalla entre los
dos países… Para cualquier persona eso tiene que ser muy chocante. Con Elián se le ha
dado cobertura a un asunto que habitualmente era tema sólo de politólogos y
especialistas. Millones de personas, de amas de casa, de gente que no están en nada de
pronto empezaron a ver todos los días, como principal noticia, la historia de un niño
cubano, de la cual no entendían ni hostia al principio, pero que poco a poco no sólo los
fue sensibilizando, sino que han llegado a adoptar una posición que se ha mantenido
durante siete meses, y eso es muy importante.
“¿Por qué? Porque tratándose de una cuestión tan asociada a los valores humanos, más
allá de la política, resulta demasiado chocante. Alcanzan a comprender que si les pasara
a ellos, nadie podría alegar ninguna razón para quitarles a un hijo.
“Es tan elemental que sólo a gente tan bárbara, como a estos tipos de Miami, que han
vivido en la ficción durante 40 años, sólo a ellos se les puede ocurrir una cosa como esa.
Solo en algunos medios de Miami se han tragado esa historia. En el guetto de origen
cubano, pues en Miami es donde hay más reacciones en contra. Todas las encuestas lo
han dado siempre, precisamente porque son los pobladores de Miami los que tienen que
sufrir a la mafia esta. Ellos conocen más esa calaña que un norteamericano del mediooeste,
o del nordeste, que no tienen que estar soportando día y noche a semejantes
energúmenos.
“Al profundizar en esto se encuentran, además, con un tema muy vinculado con los
norteamericanos de todos los días, por diversas razones. Es una nación de inmigrantes
—allí más o menos todo el mundo, quitando a los indígenas, los llevaron de otra parte—
y se han topado con el descubrimiento de que sólo los procedentes de Cuba tienen
especiales privilegios, algo que es inconstitucional si se revisan los fundamentos de la
Constitución norteamericana, que establece el trato igual para todos los ciudadanos de
ese país.
“Estos imbéciles siguen hablando y redefiniendo qué es un cubano y se agarran de la
definición de exilado, que es una persona que está en un lugar temporalmente, pues su
objetivo es regresar al país del que se fue. Y, para colmo, dicen que exilados no sólo son
los viejitos que se fueron de la Isla hace 40 años, sino sus nietos. Eso para el resto de
los norteamericanos, que todos tienen un abuelo o un padre o ellos mismo nacieron en
otra parte, es algo profundamente chocante, de una arrogancia y de una insolencia
inaceptable. De modo que les han empezado a decir todos los días en la prensa: que se
vayan.”

Jueces y Juicios
Por: JUANA CARRASCO MARTÍN
Lo turbio rodeó a Elián González desde el mismo día, 22 de noviembre, en que su madre
decidiera llevarlo junto con ella en una frágil embarcación rumbo Norte. Lo turbio lo
envolvió cuando el 25 de noviembre le rescataron del mar dos pescadores, pues luego
uno resultó falso, ciguato y vendido, y le entregaron a los guardacostas y al Servicio de
Inmigración y Naturalización que no cumplió lo que ellos mismos han establecido en la
Ley de Ajuste Cubano: devolverlo -tras su restablecimiento médico-, a su padre que le
reclamó de inmediato en Cuba. Lo turbio se apoderó de sus pequeños años encerrándolo
en una casa de la Pequeña Habana donde intentaron secarle el alma durante cinco largos
y dolorosos meses. Lo turbio lo convirtió en un animalito publicitado, mediotizado,
convertido en mercancía. Lo turbio se enroscó como serpiente sin fin entre cortes y
abogados para impedir su regreso.
En un grave error de cálculo, la familia de Lázaro González, los engendros mafiosos que
las sucesivas administraciones estadounidenses han creado contra Cuba y las propias
autoridades norteamericanas le vuelven las espaldas al reclamo del padre, de los
abuelos, de Cuba entera. Niegan la devolución de Elián González Brotons y comienzan
un litigio que de inmediato se convierte en enfrentamiento abierto, cuando un simple
caso, al que debieran aplicársele las ordenanzas migratorias creadas por Estados Unidos
con el nombre de Ley de Ajuste Cubano, se transforma en un instrumento de la política
anticubana y es llevado a los tribunales, primero de familia en el condado de Miami, y
muy pronto a la corte federal del estado de la Florida, traspasará en un proceso dilatorio
a una corte de apelación tras otra y llegará en siete meses al Tribunal Supremo.
En el interin, declaraciones de buenas intenciones y una parálisis casi total en la
ejecución de las decisiones que favorecen lo justo y razonable, pero que le dejan
enmarañarse en un mastodóntico sistema judicial, de proverbial lentitud.
El otorgamiento temporal e ilegal de la custodia a la familia de Lázaro González de
Miami, es seguido de inmediato, por maquinaciones de los grupos contrarrevolucionarios
con quienes establecen un interesado maridazgo, especialmente con la Fundación
Nacional Cubano Americana, y por la presentación del “caso” ante un tribunal de familia
de esa ciudad. Por el camino irán quedando los detritus de jueces y abogados, venales,
corrompidos e injustos, junto con la falsedad del buen espíritu de la democracia de los
poderosos y para los poderosos.
El INS, que debe pronunciarse el 23 de diciembre, según promesa, decide ese día
posponer la fecha hasta el 21 de enero porque debe escudriñar los avales paternos de
Juan Miguel González, mientras nadie pide cuentas ni indaga acerca del actuar y los
antecedentes de la familia a quienes han hecho entrega ciega de un menor de edad, por
demás no ciudadano ni residente hasta ese momento en aquel país, y que si bien ha
quedado huérfano de madre por la tragedia no está en desamparo porque le reclama un
padre, sus abuelos, una familia entera.
En el mismo mes de diciembre deciden llevar el caso de custodia tácita que le ha
otorgado el Servicio de Inmigración a las cortes familiares de esa ciudad para obtener la
concesión “legal” sobre el niño.
Un día clave en los vericuetos en que el caso va comprometiéndose es el 5 de enero,
cuando el INS toma la decisión de que Juan Miguel González es el único que representa
y puede hablar por Elián. Mas surge el primer gran pero… Concede al mismo tiempo un
período de nueve días para enviar de regreso al niño a su casa y su familia.

La dilación comienza a asomarse sin pudor. Estos días le permiten a la mafia de Miami y
a la ultraderecha norteamericana orquestar protestas contra el regreso del niño a Cuba,
encauzar el “caso” por nuevos caminos judiciales, presentar hasta una citación para que
alguien con sólo seis años recién cumplidos declare ante un comité del Senado del país y
le definan tácitamente como un instrumento de la guerra sucia contra Cuba.
El 14 de enero, cumplido el plazo dado por el INS, nada sucede, Elián permanece como
rehén en la Pequeña Habana, y ni el INS ni el Departamento de Justicia hacen valer sus
decisiones que se suponen Ley.
El 24 de enero, la comisionada del INS, Doris Meissner, ratifica su decisión del 5 de
enero, pero tampoco se ejecuta la orden. La fiscal general de Estados Unidos, Janet
Reno, la reafirma, pero tampoco dispone su ejecución. Desde entonces asistiremos a una
puesta en escena donde los diálogos no se corresponden con la actuación en el tablado.
Se da tiempo a nuevas maniobras dilatorias de la parentela. A partir de ahí será fijada
una fecha tras otra para que las partes (parentela de Miami -como careta de mafia y
ultraderecha- y el INS y el Departamento de Justicia) entren en el juego de “allí fumé”.
Se cambian jueces, crece la cola de los abogados litigantes y se mantiene la retención.
JUECES Y ABOGADOS
En diciembre de 1999 fue nombrada la jueza Rosa Rodríguez, de origen puertorriqueño,
para llevar el caso en el tribunal de familia de Miami-Dade. Casi de inmediato salen a
relucir sus vínculos estrechos con Armando Gutiérrez, vocero de la familia González de
Miami, y la esposa de éste, Maritza, a quienes había contratado como consultor y
creadora de la campaña de propaganda electoral que le dio el estrado.
La jueza devuelve el favor que le debe a Gutiérrez: da la custodia temporal de Elián al
tío abuelo Lázaro González, una figura que no se reconoce como parte de la familia por
las leyes y la cultura estadounidenses, y que por eso comenzará a llamarse en la
profusión de papeles como “el amigo más cercano” de Elián, quien comienza a llamarse
“el demandante.
El fallo de la jueza Rodríguez es la primera tomadura de pelo en este proceso a los
norteamericanos que confían en su sistema judicial, pero el INS y la procuradora
general, Janet Reno, dejarán claro que ese tribunal miamense no tenía jurisdicción
sobre un caso que sólo compete a las leyes migratorias .
El 19 de enero, en un intento para impedir el regreso de Elián a su padre, los abogados
de la parentela solicitaron a la corte federal de Miami un pedido de asilo político. “Creo
que el niño tiene derechos. Creo que podemos ganar”, dijo la abogada Linda Osberg-
Braun, una del equipo que sirve a Lázaro González y en ese momento encabeza Spencer
Eig.El 21 de enero había sido una de las fechas límites puestas por Janet Reno para que
Elián retornara con su papá.
Cínicamente, Eig dice: “Estamos pidiéndole al juez que compela al gobierno de Estados
Unidos a tratar a Elián justamente. Porque hasta ahora no lo ha hecho”. Y enfatizó que la
acción de ese miércoles 19 de enero no pretendía “quitarle la custodia al padre”, sino
solicitarle al juez que detuviera la orden de repatriación del INS, hasta tanto no se
decidiera la audiencia sobre asilo.
Los abogados de Miami dijeron que Elián atiende regularmente a la iglesia y a la escuela
y “recibe terapia psicológica profesional”.
El 20 de enero el juez federal para el caso era todavía James Lawrence King, que
también había levantado la certeza de conflicto de intereses por su vínculos con el
vocero y publicista Armando Gutiérrez. Los líos familiares de King eran mayores. Su hija
es una fiscal federal y su hijo un juez de condado en la Florida que también había
contratado al consultoría de Gutiérrez.
Otro abogado del equipo de Spencer Eig es José García-Pedrosa, quien declara que “no
tenía ninguna objeción” para que el juez asumiera el caso en la corte. No era para
menos, King, de 72 años, ha sido juez federal durante 20 años y en 1997 se pronunció
contra el gobierno cubano cuando ordenó que debía pagarse 187 millones de dólares de
indemnización a las familias de los pilotos terroristas derribados cuando sobrevolaban
nuestras aguas territoriales en febrero de 1996.
King dijo: “en el sistema federal nosotros somos totalmente removidos de cualquier
actividad política”. La práctica de ese juez decía lo contrario, así que El 21 de enero el
juez King renunció a juzgar el caso.
Asume como juez federal encargado William Hoeveler, y se supone que debe cumplir la
audiencia fijada, tanto por la corte federal, como también la de familia, para el 6 de
marzo. El 28 de enero, el Hoeveler decide adelantar la audiencia de la corte federal para
el 22 de febrero.
Pocos días antes de ese plazo se conoce que los abogados de la parentela buscan
frenéticamente “testigos” para presentar ante Hoeveler. El diario El Nuevo Herald
hablaba de “los crecientes contactos y viajes a diferentes ciudades de la Florida por parte
de abogados e investigadores vinculados al caso”, y el vocero Gutiérrez decía: “los
abogados están trabajando fuerte, a veces hasta en horas de la madrugada”.
El 21 de febrero, sorpresivamente, el juez William Hoeveler es hospitalizado por un
incidente cerebro-vascular, impidiendo así la audiencia del 22 de febrero. Ese mismo día,
el juez jefe de la corte federal, Edward Davis, informa de la situación a ambas partes
(parentela y compañía y las autoridades estadounidenses) del incidente y se escoge al
azar de la computadora otro juez: Kevin Michael Moore, nombrado por el presidente
George Bush en 1992.
Moore, de 48 años, fija la audiencia para el seis de marzo en primera instancia y luego
la pospuso para el nueve de marzo. No pudo pronunciarse desde el primer día porque
debía estudiarse las más de 300 páginas de alegatos y “porque estaba ocupado con otro
juicio y otras obligaciones”.
Kendall Coffey, uno de los abogados de la parentela, dijo de Moore que “es muy
imparcial” y añadió: “creo que es bueno para el tribunal que asuma el caso”.
El 24 de febrero se conoce que la jueza Rosa Rodríguez ya no está a cargo del caso en la
corte familiar porque ha sido trasladada a otras funciones y en su lugar sitúan al juez
Michael Chavies, afronorteamericano de 50 años, pero resulta que este también utilizó
los servicios de Gutiérrez cuando aspiró a la corte del circuito en 1994. La portavoz de la
corte, Celina Ríos declaró: “El juez Chavies se quedará con el caso, a no ser que se
excuse y el caso vuelva al sistema de asignación”, es decir a la computadora. Y,
efectivamente, el juez acaba renunciando a su encomienda en el juego sucio alegando:
“para evitar la apariencia de impropiedad… así como para promover confianza pública en
lo judicial”.
La computadora designa como jueza de la corte familiar a Jennifer Bailey, quien con su
actuar demostró que era una de las pocas autoridades judiciales de Miami no
pertenecientes al 90 por ciento de los jueces y abogados que deben favores a Armando
Gutiérrez. La Bailey determina que no tiene jurisdicción sobre un caso migratorio donde
existe un padre que reclama la patria potestad.

También el juez federal Michael Kevin Moore pronuncia fallo y este favorece a Juan
Miguel González, al dejar establecido su derecho parental.
El INS y el Departamento de Justicia establecen que Lázaro González debe entregar al
menor, dan plazo y lugar, una orden a la cual hacen caso omiso, entrando en franco
desacato a las autoridades y a las leyes de Estados Unidos, que han emitido una
decisión, pero carecen de determinación y voluntad para ejecutarla, clara concesión a
quienes han sido hasta entonces sus creaciones. “Cría cuervos…”
A esta altura ya está en territorio estadounidense Juan Miguel González con su esposa e
hijo más pequeño. También hay un pronunciamiento que impide que Elián pueda
abandonar suelo norteamericano mientras se ventile el caso en lo judicial. Comienzan los
interdictos y se traspasa el umbral de las instancias de apelación. Esta vez en la Oncena
Corte de Distrito, con sede en Atlanta, donde tres jueces se ocuparán del caso: J. L.
Edmonson –quien firma la orden que impide que Elián abandone los Estados Unidos
mientras se ventile el caso en lo judicial-, Joel Dubina y Wilson (COMPROBAR NOMBRES
Y FECHAS).
En la audiencia que tiene lugar el a los argumentos del INS y el Departamento
de Justicia para negar el asilo político de Elián, se une el reclamo de Gregory Craig,
abogado que representa a Juan Miguel González y a su hijo Elián, aunque a este Lázaro
lo siga presentando como “el demandante” y la Corte de Atlanta así lo reconozca cuando,
luego de tomar su tiempo, el primero de junio se pronuncie porque no tiene derecho a
solicitar asilo pues la decisión del 5 de enero del 2000 del INS y la Reno ha sido la
correcta. Se abre otra pequeña rendija de esperanza, aunque en todos estos meses de
dilaciones ha parido el recelo hacia el enrevesado sistema de justicia injusta.
Nueva apelación de los abogados fundacionales y de la extrema derecha, esta vez ante
el pleno de la Corte de Atlanta, doce jueces que se pronuncian tras tantos días de
estudio del caso, de nuevo favorable a Juan Miguel y a Elián con una tajante sentencia
de que el 28 de junio a las 4:00 de la tarde vence el interdicto y padre, hijo, familia y
amigos pueden salir rumbo a la libertad, que es la Patria, aunque esto no lo dice ni lo
reconoce –por supuesto- la breve decisión judicial.
Y la perversa persistencia de los amos de Lázaro y Marisleysis se impone otra vez, en un
último estertor de bestia herida de muerte (por la verdad, la razón, la sensatez, la
solidaridad mundial, la tenacidad de una familia y su pueblo y el amor filial), acuden
presurosos ante la Corte Suprema, a cuyas puertas ya habían tocado en ocasión anterior
sin que fueran escuchados.
Ahora es lunes 26, al rayar la tarde, pero insisten plañideros y malignos. El margen se
les estrecha y al mediodía del 28 de junio llega la sentencia del Supremo Tribunal: no ha
lugar, no hay asilo político, no hay más mañas y marañas. A las 4 y segundos de la tarde
de ese mismo día, parten hacia La Habana, en verdadero viaje a la semilla, savia y
corazón que mantuvieron viva no sólo la esperanza, sino la seguridad en el triunfo.
Tanto estiércol de abogados, jueces y juicios servía, al menos, para abonar nuestras
razones en la lucha por la justicia verdadera.

Miami, antes y después de Elián
• Entrevistas exclusivas a dos periodistas cubanos radicados en esa ciudad.
Por: HEDELBERTO LÓPEZ BLANCH
La decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos de no revisar el caso de Elián
González como había intentado la parentela, y su regreso este miércoles a la Patria junto
a su padre Juan Miguel, ha sido calificado como un duro golpe para la mafia de Miami
que en un risible y ridículo acto, logró reunir, en esta ocasión, a sólo 50 personas frente
a la casa del tío abuelo Lázaro González, con el propósito de manifestar sus
frustraciones.
Para conocer lo que ha significado este suceso, Juventud Rebelde entrevistó
telefónicamente a los periodistas cubanos radicados en Miami, Max Lesnik y Luis Ortega,
quienes brindan sus opiniones y criterios.
Al fin la agonía terminó. Como consecuencia de la conducta irracional, rayana en el
delirio, la intransigencia feroz, motivada por el odio, llevó a la cúpula de la dirección del
llamado exilio cubano en Miami a un colosal fracaso, indicó Lesnik.
“Esa cúpula, a la que se ha calificado con el merecido título de mafia por la conducta que
ha asumido desde hace tiempo, yo la definiría como gánsters de la vieja política, que
fueron a EE.UU. a tomar de la Cuba de ayer lo peor y lo peor de la política
norteamericana de hoy. Esa combinación con los negocios vinculados a la política local y
que usan de pretexto el tema de Cuba, ha dado por resultado que ahora, cuando el fallo
de la Corte Suprema de Estados Unidos, al fin decide que el niño regrese a Cuba con su
padre, su madrastra y su pequeño hermanito, les provoque una absoluta frustración,
porque por primera vez en 40 años, el gobierno de Washington, en cada una de sus
ramas, no acepta la política de chantaje de la mafia cubanoamericana.
“Desde que triunfó el proceso revolucionario, siempre ha habido una alianza entre el
gobierno norteamericano y la cúpula de turno de ese tumor que se enquistó en la
sociedad estadounidense y que en gran parte ha sido auspiciada por el gobierno, pero
que en gran medida es producto también de que el pasado cubano quiso reeditar la Cuba
de ayer en la ciudad de Miami, lo cual motivó que ya no era Miami una ciudad de
Estados Unidos donde vivían distintos conglomerados étnicos con distintas políticas, sino
que determinó que ese grupo de cubanos de apoderara de ella con los peores
procedimientos, utilizando el recurso económico, el chantaje, la subversión, el
terrorismo, con la colocación de bombas, de atentados, de crímenes contra aquellos que
no se doblegaban a su actitud.
Diría que a partir de ahora el exilio cubano, como le llaman, tendrá que tener una
conducta racional, que no esté determinada por el odio ciego, por la actitud de revancha
y venganza contra el pueblo de Cuba. En otras palabras, creo que eso no será posible y
al final la derrota que ellos mismos han cavado para su propia tumba, determinará que
la ciudad será, en un futuro previsible, una urbe donde puedan convivir los
norteamericanos anglos, de origen africano, los latinoamericanos de todas las naciones,
más los cubanos que tengan el sentido de que Cuba es su país de origen, que aceptan
las reglas del juego norteamericano y la plena soberanía de Cuba como nación, y que
por lo tanto, la alianza con Cuba es de sangre, de historia, de cultura”.
Al referirse a las declaraciones del cabecilla de Hermanos al Rescate, José Basulto,
referidas a que el exilio había perdido con el caso de Elián pero que ahora está más
unido contra el gobierno cubano, Max señaló que no es sólo este señor, pues en ese
mismo tipo de pensamiento se enrola la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA),
con su cabeza principal, Mas Santos y sus voceros que van desde Ninoska Pérez, Martín
Pérez y también entran los abogados que fueron a robar cámara y buscar nombres con
el proceso del niño en las Cortes.
“La declaración de esa cúpula, que ahora dice que está más unida que nunca, provoca
reacciones risibles, pues es casi imposible que lo logren por las inmensas contradicciones
que tienen, que van desde razones económicas, de protagonismo, hasta políticas,
cuando cuando uno aspira a un cargo y el otro también. Entiendo que la frustración
puede provocar actos desesperados y no descarto que en la frustración lleguen a la
violencia. Lo importante es que la opinión pública mundial, la opinión pública de Estados
Unidos, el pueblo de Cuba como un todo y los propios miamenses, están de acuerdo en
que el niño regrese con su padre.
“Esa cúpula, debido a la frustración que la ha llevado a esa actitud, será barrida desde la
base por el propio pueblo cubano de la emigración.
“Creo que a partir de ahora se desencadenará un nuevo proceso de reevaluación. En
primer lugar, esa dirigencia demostró incapacidad política, odio (y el odio no conduce a
la inteligencia).
El señor Gutiérrez que es el primero de los actores de este proceso y cada uno de los
que intervinieron en el desarrollo de esta política, donde incluyo a los abogados,
consejeros, políticos, alcaldes, consejales, los dos representantes, tanto Ileana Ros como
Díaz—Balart, sin excluir a los sacerdotes que se prestaron a ese juego para congraciarse
con esa pequeña cúpula mafiosa; toda esa conducta los ha conducido a la derrota, y si
se empecinan en ella, los llevará a nuevas derrotas.
Por su parte, Luis Ortega significó que todo el proceso del caso de Elián González se ha
conducido de tal forma que es como una especie de mensaje para los grupos cubanos en
Miami, en el sentido que ha terminado el período de impunidad del que han estado
disfrutando durante tantos años. Eso, indicó, se podría interpretar como el principio de
un cambio en la política de Estados Unidos hacia Cuba. Esto no se hubiera podido hacer
diez años o 20 años atrás. Es decir, Estados Unidos está evolucionando, aunque
lentamente, hacia una posición más respetuosa de los derechos de Cuba.
Quizá no sea todo lo que esperábamos o quisiéramos pero de todas formas es un primer
paso, y los grupos de Miami han recibido el mensaje claramente.
“Ellos dicen que hay frustración y ciertamente la hay, pues es la primera vez en 41 años
que instituciones del gobierno norteamericano le hacen saber a los cubanos que no
disponen de una influencia absoluta como la habían tenido hasta ahora. Veo esto de
forma positiva y como un cambio y deben producirse nuevos acontecimientos, poco a
poco. Estados Unidos nunca opera de una manera rápida, son señales que mandan y son
síntomas de una nueva actitud.
“El Miami actual cada vez es menos exilio y cada vez es más una emigración, muy
poderosa económicamente. Miami ya no es un exilio como yo lo conocí en épocas de
Batista y en anteriores. Es una emigración que tiene un poder económico, político que se
ha integrado como una especie de mafia donde han llegado a controlar a los jueces,
policías, los departamentos del gobierno, del condado de Dade, con 29 ó 30 municipios,
tiene influencia en todos ellos, de manera que prácticamente el sur de la Florida ha
estado en manos de los cubanos que son mayoría con respecto a los otros grupos
étnicos. Hay gente en Miami que afirma que se tienen que separar las funciones públicas
de la actitud política.
“Es decir, dicen que no es conveniente mezclar lo que se llama actividad política con
actividad propia de los gobiernos, o sea, que un comisionado o un juez debe operar al
margen de la política cubana. La tendencia es a separar a los cubanos de la política
sobre cuba y que se consagren a las tareas del país en que viven.
Se dan cuenta que es absurdo que un representante o un comisionado quiera meterse
en el tema Cuba y descuide a sus propios electores. Por ejemplo, los tres representantes
que tenemos en Washington, Lincoln Díaz—Balart, Ileana Ros y Roberto Menéndez, no
responden a las necesidades de sus electores, sino que están dedicados a una tarea
ajena a ellos, porque sólo sueñan con derrocar al gobierno de Cuba.
“Miami hasta ahora ha sido una ciudad anormal en su estructura política y económica, y
hay mucha gente que quiere que Miami sea una ciudad normal donde la gente se ocupe
de los problemas locales.
“El sonado caso del niño cubano ha sido un punto de partida que marca una diferencia,
es como una línea divisoria, antes y después de Elián.
“El llamado exilio cubano está en un completo ridículo. En Miami no hay nadie con
sentido político para prever una situación y por eso han sido derrotados. La mayoría de
sus líderes son cretinos sin ningún nivel político
“Evidentemente, a partir de ahora, los cubanoamericanos tendrán que meditar más lo
que están haciendo e inclusive puede provocar que la gente que aporta dinero se retire
un poco, pues en definitiva están corriendo riesgos.”