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Cuba, donde cada minuto pertenece a los niños

Por: JOEL MAYOR LORÁN

Los niños son los seres más poderosos de la Tierra. Se te cuelan en el corazón aun sin previo aviso. E inevitablemente, son el futuro. Ellos cargan sobre sus piesecitos todavía vacilantes, o sus piernas ya muy ágiles, la esperanza de sus padres, de un país, de la humanidad. Pero si no bastara esa conjunción de hechizo y de apuesta por un porvenir mejor, sea entonces en nombre de sus derechos.

A la Revolución cubana ni siquiera le hace falta recurrir a tales razones: le nace de su humanismo darlo todo por ellos. Durante medio siglo de transformaciones, tras el triunfo del Primero de Enero de 1959, los niños han recibido una atención especial.

En la mayor de las Antillas ese privilegio de las manitas tocándolo todo, los ojos curiosos, la sonrisa inicial de una boca sin dientes… y luego las palabras, las travesuras, el cariño sin límites, la inteligencia descubierta, la sinceridad total, esos placeres indescriptibles que nos regalan los más pequeños, van de la mano de la gran responsabilidad del Estado.

Las carencias en el mundo son tan brutales que primero es preciso salvar a los niños, vacunarles, conseguir que tengan un mínimo de escolarización… para luego pensar en el desarrollo de los adolescentes. Mientras, en Cuba ya hablamos de recreación como un derecho al desarrollo, porque no tenemos que trabajar para meter a los niños en la escuela, para sacarlos de las calles o de trabajos clandestinos. Solo intentamos elevar la calidad del disfrute de sus derechos, asegura José Juan Ortiz Brú, representante en el archipiélago del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

DE REGALO, LA LUZ

Sucede que una revolución verdadera cambia todo cuanto tenga que ser cambiado y esta, liderada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, se propuso de inmediato transformar aquel panorama terrible heredado de los gobiernos anteriores: 600 mil niños sin escuelas y diez mil maestros sin trabajo, un millón de analfabetos absolutos y una cantidad, algo superior a esa, calificada como de semianalfabetos.

Nunca más los cuarteles militares espantaron a vecinos y transeúntes, sino que su nueva misión de enseñar letras y números, atrajo a chicos y jóvenes. A partir de 1959, en los recintos no hubo más torturas, sino lecciones. Además, los planteles dejaron de ser oportunidad única para quienes vivían en las ciudades. Se fundaron casi tantas aulas rurales como en los 50 años de neocolonia.

Un sistema educacional exitoso hinchaba sus velas y la proa apuntaba cada vez más lejos. Miles de maestros marcharon a las montañas, a los sitios más recónditos y a todas partes, para alfabetizar. El 22 de diciembre de 1961 el país fue declarado Territorio Libre de Analfabetismo. A la colosal hazaña le siguieron otras batallas, por alcanzar el sexto y noveno grados.

Grúas, grandes estructuras, bloques. Cemento, arena, sudor, dedicación. Y la geografía nacional comenzó a poblarse de círculos infantiles, colegios, secundarias y preuniversitarios en el campo. Se idearon planteles que han hecho historia por su ternura y dedicación a la enseñanza especial. Pulularon universidades; escuelas de arte, de deportes, de instructores de arte; academias de artes plásticas…

Los niños tuvieron garantizada la más diversa y completa educación, por demás con una calidad que la ubica a la vanguardia en América Latina y al nivel de países desarrollados: en el II Estudio Regional Comparativo y Explicativo (SERCE), realizado por el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación, y aplicado en 2006, Cuba obtuvo los mejores resultados.

La mayor de las Antillas se separa en cien puntos o más de las otras 16 naciones participantes en la prueba que midió las asignaturas de Matemática y Lenguaje en tercero y sexto grados, y en este último también Ciencias Naturales. Los estudiantes cubanos quedaron por encima de la media regional, y más de la mitad pudieron resolver preguntas consideradas de alta complejidad en los cuestionarios aplicados.

Tras reducir la proporción a veinte educandos por aula, acudir al empleo masivo de medios audiovisuales, de la computación, al apoyo de dos canales de televisión educativos y a la doble sesión de clases, se pretende continuar perfeccionando el sistema de aprendizaje. El empeño del Estado incluyó también dotar a la biblioteca de cada escuela de diccionarios, enciclopedias, atlas y otros libros esenciales.

Y, POR SUPUESTO, LA VIDA

Sin embargo, para conceder derechos, lo primero es garantizar la propia vida. Antes de 1959, la tasa de mortalidad infantil ascendía a 60 por cada mil nacidos vivos. Tres años después, aún el lastre legado por los corruptos que dirigían el país (unas condiciones sanitarias deplorables) provocó la muerte de tres mil niños menores de un año por afecciones diarreicas.

Progresivamente, aquella situación comenzó a variar. En el año 2007, la tasa de mortalidad infantil llegó a 5,3 por cada mil nacidos vivos. Cuba no solo se ubica como líder continental en ese indicador, delante de naciones ricas como Canadá y Estados Unidos, sino que recorta distancias con respecto a los más avanzados del planeta (Suecia, Dinamarca, Finlandia, Noruega y Japón). La tasa mundial es de 52; la de los países industrializados, 5.

Vale destacar que 21 municipios cubanos cerraron el año anterior con cero mortalidades infantiles, entre ellos Minas de Matahambre, Ciénaga de Zapata, Yaguajay, Florencia…

Tales resultados se sustentan en el desarrollo educacional, las masivas campañas de inmunización (con las cuales se erradicaron para siempre diversas enfermedades) y el establecimiento de un sistema de salud accesible y gratuito para toda la población, que incluye una esmerada atención médica a las embarazadas.

Ellas reciben como promedio 17 controles. Exámenes de laboratorio, como los de serología y VIH. Consultas especializadas. Pesquisajes. Un madurante pulmonar a las embarazadas en riesgo de tener niños prematuros, con tal de prevenir la enfermedad de la membrana hialina (genera dificultades respiratorias en el recién nacido). Ingreso en hogares maternos, donde se les brinda apoyo nutricional. Suplementos vitamínicos.

Y ocurre de modo similar con los niños. Tan pronto nacen, una toma de sangre del cordón umbilical y del talón posibilitan la búsqueda de trastornos que, diagnosticados a tiempo, pueden ser tratados con éxito. Desde entonces hasta que comienzan sus estudios en la enseñanza primaria, son inmunizados contra 13 enfermedades. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa a Cuba en primer lugar en inmunización por vacunas entre 214 países de todo el planeta.

EN BUENAS MANOS

El 10 de abril de 1961 fueron abiertos oficialmente los tres primeros círculos infantiles. A la creación de estos dedicó su ternura y abnegación la Heroína de la Sierra Maestra Vilma Espín Guillois, incansable luchadora por la emancipación de la mujer y la defensa de los derechos de la niñez.

Para ayudar al joven gobierno a edificar estas instituciones, la también recién nacida Federación de Mujeres Cubanas –dirigida por Vilma– puso en práctica múltiples iniciativas para recaudar fondos.

Al inicio cuidaban a los niños solamente, pero la meta consistía en educarlos; por ello el objetivo siguiente fue la superación de quienes laboraban en esas instituciones.

Junto con la enseñanza, los pequeños reciben atención médica, estomatológica y oftalmológica, de enfermería, alimentación, y vestuario, entre otros beneficios.

Los mil 130 círculos infantiles satisfacen las necesidades de más de 154 mil niños; sin embargo, no cubren la demanda. Un estudio realizado por el Ministerio de Educación, acerca de los perjuicios que provoca el bloqueo impuesto por las administraciones norteamericanas contra Cuba, muestra cómo el deterioro de las instalaciones y la interrupción del ritmo constructivo hacen que cada año se les pueda dar respuesta a apenas el 34 por ciento de las solicitudes de las madres trabajadoras.

Una de las alternativas a que se recurrió fue extender la licencia de maternidad hasta un año, lo cual permitió, además de garantizar el cuidado esmerado de los más pequeños, iniciar un proceso de conversión de las salas de lactantes para ampliar la matrícula en otros años de vida.

De todos modos, persiste el afán de garantizar que todos los niños cuando ingresen a la escuela tengan un desarrollo parejo. Esa es la causa del nacimiento del programa Educa a tu hijo, modelo que se multiplicó por toda Cuba y aun por varios países de Latinoamérica. En numerosas ocasiones, la UNICEF ha reconocido su éxito.

La idea consiste en orientar a la familia para que esta a la vez conduzca el desarrollo de sus hijos. Participan de ella las organizaciones de masas y los líderes informales de la comunidad. Naciones como México, Chile, República Dominicana, El Salvador, Venezuela, Colombia, Perú y Ecuador, también la aplican.

PALACIOS PARA NIÑOS

“No podemos menos que meditar y recordar cómo desde tiempos muy tempranos y a lo largo de toda nuestra lucha en estas montañas, ya entonces la cuestión de la formación de la nueva generación tenía para nosotros un carácter fundamental. Ya desde estas montañas nuestros combatientes soñaban con escuelas y maestros”, advirtió Fidel en el acto por el Día de los Niños, en Santo Domingo, Sierra Maestra, en julio de 1981.

“Para esa nueva generación y para la salud de esa nueva generación, se crearon decenas y decenas de hospitales, dispensarios, policlínicos, centros pediátricos; y muchos de nuestros más calificados médicos trabajan para ella. Para ella se crearon y organizaron campañas de lucha contra las enfermedades, gracias a lo cual pudieron erradicarse de nuestro país muchas de ellas que afectaban a los niños.

“Estamos conscientes de que aún nos falta mucho por hacer, de que aún podríamos avanzar más. (…) Ellos seguirán contando con toda la atención de nuestro Partido y de nuestro Gobierno. (…) La vida premia a los que se esfuerzan y nos hemos esforzado mucho por los niños de este país, por su bienestar y por su felicidad”, añadió entonces.

Prueba de ello es, además, la construcción de numerosas instalaciones, incluidas las recreativas. La Organización de Pioneros José Martí cuenta con 150, de ellas 125 son palacios, y el resto campamentos y campiñas.

Cada niño tiene sus propios sueños: bombero, artista, cirujano, cosmonauta… Y en el Palacio Central de Pioneros Ernesto Che Guevara pueden acercarse a sus anhelos y desarrollar su creatividad. Un simulador de avión, una lancha a escala natural con todos los medios técnicos, un planetario… atrapan a los visitantes. Disponen también de un central azucarero, panadería, fábrica de refrescos, hotel, estación de radio y un canal de televisión. Son equipos verdaderos que pueden convertir la imaginación en realidad.

En esas instalaciones los pioneros asisten a un juego de roles, especialidades que son la expresión pedagógica de los oficios y profesiones de la sociedad. Al mostrárselas, les ayudarán a elegir más tarde, además de propiciar el desarrollo de habilidades.

Inmerso en un medio natural (en áreas del capitalino parque Lenin), el palacio posee condiciones ambientales propicias para la educación de los pioneros. Cuenta con 176 especialidades repartidas en mil 500 círculos de interés, y en su organización participan 22 organismos centrales del Estado así como casi cien empresas.

“Un palacio de pioneros es esencialmente un centro de formación, un centro de educación, y quizás el tipo más importante de centro de formación. De formación técnica, de formación cultural, de formación patriótica, de formación deportiva, pero es esencialmente un centro de formación. (…) Y nuestro sistema de educación no estará completo hasta que en cada ciudad y cada municipio del país no tengamos los palacios de pioneros”, sostuvo el líder cubano.

“Realmente, no se podría concebir la educación sin esa formación científico-técnica. (…) Ahora bien: no bastan siquiera los palacios de pioneros. Es necesario dar un impulso especial a los círculos de interés científico-técnico en todas nuestras escuelas. (…) De lo contrario, no tendríamos una educación integral. No estaríamos preparando a nuestros niños y a nuestros jóvenes para el mundo del futuro si no se domina la ciencia y la técnica, no sería una enseñanza completa”, precisó.

Y de modo enfático agregó: “las actividades de los palacios de pioneros no deben reflejar lo que somos hoy, o lo que tenemos hoy, sino lo que seremos, lo que aspiramos a ser mañana, lo que queremos tener mañana”.

CONGRESO PARA CHICOS

Si los más pequeños tenían ya su propia organización, integrada por más de un millón 400 mil niños y adolescentes, ¿qué habría de raro en que celebraran congresos? En 1986 se efectuó una asamblea por el 25 aniversario de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM), en la que plantearon una serie de deficiencias en el proceso docente-educativo y el trabajo de la Organización. Sus criterios fueron considerados un importante aporte al Proceso de Rectificación de Errores, y evidencia de la madurez y espíritu crítico de los pioneros cubanos; fue el precedente de los congresos pioneriles.

En la primera cita, en 1991, abordaron temas como el estudio, la significación del lema, funcionamiento y trabajo. Cinco años más tarde aconteció el segundo gran encuentro: los delegados se pronunciaron contra el “finalismo” (estudios cuando ya son inminentes los exámenes), condenaron el fraude académico, debatieron sobre las casas de estudio, el desarrollo de hábitos de lectura, y la necesidad de incrementar las actividades culturales, deportivas y la educación formal, además de prepararse para fortalecer el principio de autodirección.

El III Congreso, celebrado en 2001, coincidió con el inicio de las transformaciones en el sector educacional, de modo que tuvieron la posibilidad de opinar en torno a estas, sobre la calidad de las asambleas pioneriles, la insuficiente vinculación de los estudiantes a las bibliotecas escolares, el aprovechamiento de la doble sesión en las secundarias básicas, el uso de los Cuadernos Martianos y el Movimiento de Pioneros Exploradores, entre otros asuntos.

Tales congresos pueden resultar inimaginables en otra nación cualquiera, pero lo más increíble sería, tal vez, el hecho de que a cada uno de ellos ha asistido el presidente de la República, atento a sus planteamientos.

Fue precisamente Fidel Castro quien expresó: “El talento, la seriedad, la disciplina, la capacidad de pensar, analizar, discutir, plantear los problemas (…) les ha merecido el derecho ante la sociedad (…) de organizar también los congresos de pioneros.”

También subrayó: “Hay una cosa que a lo mejor ni siquiera meditamos: el hecho de que hablar ya es extraordinario. En el mundo los niños no hablan ni tienen donde hablar, como no sea en su casa o en el parque. En una asamblea no hablan, ¿dónde hay asambleas de niños y adolescentes? En un congreso no hablan, ¿dónde hay congresos de pioneros? En el nuestro hablan, y no solo hablan con toda la libertad que se pudiera concebir (…), sino que todos hablan”.

Muchos cubanos recuerdan cuando los niños comenzaron a corear: “¡Fidel! ¡Fidel! ¿Qué tiene Fidel, que los americanos no pueden con él?”, y este respondió con orgullo “¡Los tengo a ustedes!” Quizás así puedan explicarse este fenómeno.

Ya el jefe de Estado les había advertido: “Me cuesta trabajo a veces llamarlos niños, y no les he hablado como a niños, ustedes serán niños en edad, pero son más que niños en inteligencia, en sentimientos, más que niños en conciencia. Les he hablado como jóvenes, les he hablado como militantes revolucionarios, les he hablado como soldados de primera fila.”

Durante el IV Congreso Pioneril, el estudio volvió a centrar los debates, además de la formación vocacional, la calidad de las clases y la importancia de lograr de una mayor autodirección. Solo en esa oportunidad, en el año 2006, su querido líder no pudo asistir, por hallarse enfermo.

FESTIVALES Y CANCIONES

Nunca parecen ser suficientes las cosas que se hacen para los niños; las ideas no cesan. Ellos son el mejor destino para cualquier proyecto, y los mejores protagonistas. Los Festivales de la Canción Infantil Cantándole al Sol y el Movimiento de Pioneros Aficionados constituyen otra oportunidad para su desarrollo cultural.

Asimismo, ha habido personas entrañables que han dedicado buena parte de sus carreras a componer canciones para ellos. “Quien trabaja para y con los niños asegura un futuro de amor”, declara la cantautora Teresita Fernández.

La creadora del gatico Vinagrito llama la atención sobre la importancia de trabajar culturalmente con ellos. “La gente confunde la creación para niños con la simplicidad, porque piensan que su mundo es simple. No. Lo que sucede es que es un terreno diferente al del adulto y, además, los pequeños son muy sensibles y sinceros. Los mayores tenemos que aprender mucho de los niños.”

A Liuba María Hevia también la seduce escribir y cantarles a los más pequeñines. “Uno carga con un peso y una responsabilidad tan grande, tan grande ante esa gente que a veces hasta llorando te dicen ‘gracias’, ‘mi niño come cuando oye la música’ o ‘mi niño está en un hospital y tu música le ha servido para reponerse, para cuando hemos estado tristes, sonría o cante…’ Son cosas tan fuertes, y que se colocan en lugares tan sagrados de la vida de las personas, que te dan una responsabilidad muy grande.

“Me cambió la vida, y aunque algunos ya hayan empezado a olvidar la otra Liuba, la que dice otras cosas de la vida, del amor, de la pareja (…), vale la pena (…), porque es muy grande lo otro que se logra, ¿no?, para la vida de la gente, para empezar a conformar la memoria, la ética en un niño. O sea, yo pienso que todo lo demás puede desaparecer, incluso que nadie conozca lo otro, si esto va a ser útil.

“Quiero que los niños, cuando oigan la música, primero se sonrían y después digan ‘eso es cubano’, y que el papá le cuente ‘¿y sabes qué es eso?, la orquesta Aragón, el cha-cha-chá de la orquesta Aragón’; ‘¿y qué es eso, es chino?, ¿pero cantó en chino?’, ‘Bueno, está un poco raro, creo que no cantó en chino, pero escucha esto que es un country y ahí sí cantó en inglés, y eso que se oye abajo, es un banjo, un instrumento que acompaña a la música country en el campo de Estados Unidos’; ‘y ahora un tango, Buenos Aires, Carlos Gardel…’

“O sea, que también constituya una clase donde los niños encuentren cultura (…) que al final haya otra puerta que los niños abran solos, pero sin tonterías, porque ya lo sabemos, los niños son los que tienen la palabra, los poetas son ellos, los que entienden las cosas más difíciles son ellos y ellos se suben a las canciones más altas, a las que nosotros no nos podemos subir.”

HÉROES EN ANIMADOS

Igual ocurre con los animados. Desde el propio año 1959, la Revolución desarrolló una industria cinematográfica que ha conseguido no solo prestigio, sino que el espectador se identifique con ella, tanto en Cuba como en el exterior. Y entre sus líneas destaca el audiovisual para niños: el más emblemático de sus creadores, Juan Padrón, logró que su personaje Elpidio Valdés se convirtiera en el héroe de los niños cubanos, en un patrón, un icono para ellos.

“Creo que se debe a que Elpidio representa al pueblo cubano y los ideales más puros de libertad e independencia. El personaje tiene su disciplina y otros compañeros que lo ayudan en sus aventuras. Y el objetivo principal de la serie es que los muchachos se diviertan, luego lo demás. Es increíble ver cuan rápidamente se identifican con él. Habría que preguntarle a los propios niños.”

No obstante, los sueños suelen volar siempre más lejos.

“Uno nunca está satisfecho. Quisiera que hubiera todavía más personajes, más experimentación en los proyectos. Subir el vuelo artístico de los proyectos. Mejores guiones. Más con una visión nuestra y menos copias de los manga japoneses, que ya se vuelven clichés. Y no solamente que se desarrollaran películas para niños sino también con temas para jóvenes y adultos”.

Padrón anhela, además, que un día estos personajes tomen las calles, las escuelas y hogares… en pulóveres, mochilas escolares y juguetes con Elpidio Valdés y sus compañeros de aventuras. Ya en el año 2010 cumplirán 40 años.

“La popularidad de Elpidio es una gran responsabilidad, por eso hay que estudiar cada proyecto con más disciplina, ser más riguroso. Mi decisión de no hacer más películas e historietas hasta que no tuviera temas nuevos fue por eso. Me estaba repitiendo. Ahora tengo en proyecto un corto y un largometraje… pero para más adelante. Por otro lado, escribí una novela de aventuras (Contra dólar y cañón) basada en la película y preparo otras dos, con muchas ilustraciones, para la editora Abril.”

Sin lugar a dudas, pocos adultos han tenido el privilegio de llegar tan cerca de los chicos, hasta hizo encuestas para saber cuánto aceptaban a sus personajes.

“Los niños ‘nos hacían talco’ algunos guiones. No sabíamos contar bien las historias. De ahí mi interés por perfeccionar y dominar la dramaturgia. Es preciso contar bien las historias, divertir al público: el mensaje va envuelto adentro. Mensaje, no teque. Como decía Portuondo: el teque es antiestético y contrarrevolucionario.

“Ellos me enseñaron también a definir mejor a los personajes. No me daba cuenta de la popularidad de Palmiche (el caballo de Elpidio) hasta que los niños me la revelaron: así que lo dibujé mejor y le hice protagonista de varias aventuras. Las niñas me exigieron que hubiera personajes femeninos. Así nacieron María Silvia, Eutelia, Ña Mercedes…

“Los pioneros de los años ‘70 fueron quienes conformaron el escuadrón de Elpidio, con su general Pérez Pérez, un negro mambí de las dos guerras. Ahora tengo personajes nuevos y me gustaría que se repitieran aquellas encuestas de los años ‘70 y ‘80. Íbamos a aprender mucho de las nuevas generaciones de pioneros.”

AMOR SOBRE LAS TABLAS

De Carlos Alberto Cremata tal vez sea preciso decir algo diferente de cuanto se lee por doquier, pues generalmente se trata de su labor con el grupo de teatro infantil La Colmenita, enfilado hacia los pequeños que acuden a ver cada función. Pero su trabajo con esos chicos artistas que montan obra tras obra, es quizás aún más maravilloso.

Tin Cremata –como le llaman– ha merecido una cantidad casi interminable de premios, y la compañía que dirige fue distinguida por la UNICEF con el título de Embajadora de Buena Voluntad.

Desde hace 18 años, sus puestas en escena conquistan a los niños, con obras como La cucarachita Martina, Meñique, El patito feo, Pulgarcita, El traje nuevo del emperador, Los dos ruiseñores y Alicia en el país de las maravillas, recreadas con ambiente, lenguaje y estilo cubanos; o innovadoras como La Cenicienta según Los Beatles, una versión musical del cuento de Charles Perrault, montada con las canciones de los Fabulosos Cuatro.

Han actuado en Bélgica; España; Francia; Holanda; Panamá; Venezuela; en los festivales de teatro infantil en Toyama, Japón y Lingen, Alemania; en la celebración del bicentenario del nacimiento del célebre escritor Hans Christian Andersen, en Dinamarca; y en San Francisco, Los Ángeles y San Diego, en Estados Unidos, invitados por el campeón mundial de boxeo Mohammed Alí. Allende los mares y especialmente en Cuba, cada función constituye un acontecimiento de público y repleta teatros.

Sin embargo, el éxito no solo está en los miles de niños prendados de su gracia y talento, de los simpáticos guiones, del mensaje transmitido, sino en lo que hay más allá de la escena. “No hacemos pruebas de admisión, aquí caben todos, aunque no tengan talento. Sobre todo hay espacio para el tímido y para el introvertido. Si tiene muy buenas actitudes histriónicas, yo les recomiendo a los padres que lo lleven a otro sitio, porque La Colmenita le quedará chiquita.”

El teatro le sirve como excelente pretexto a este “maestro bueno y generoso que se ha entregado en cuerpo y alma a los más pequeños, y ha sabido cultivar en ellos el amor a su tierra, a la paz, a todos los niños del mundo”, como lo calificara Eusebio Leal, Historiador de la ciudad de La Habana.

Además de ofrecer “el remedio para cuanto dolor sea posible con la sonrisa, la alegría y el corazón en las manos”, Cremata propicia que los chicos de la compañía adquieran poder de comunicación y aprehendan la solidaridad, como “cuando un niño ayuda al discapacitado o este le da una lección de energía antes de salir a actuar”.

“Nos guía esa frase de Martí, la cual afirma que los niños deberían juntarse, por lo menos una vez a la semana, para ver a quién pueden hacerle un bien. Nos juntamos para hacer un bien, que es dar optimismo y amor a través del teatro, pero nuestros pequeños actores se proponen cada día hacer una buena acción.”

“Algo significativo en nuestras últimas producciones se refiere al trabajo especializado en la integración de niños de la enseñanza regular y especial. Hemos apreciado cómo participar en los espectáculos de nuestro colectivo contribuye a mejorar no solo la autoestima, sino que se aprecian mejorías en las enfermedades que les aquejan. Participan en las representaciones del grupo, niños con discapacidad físico-motora, visual, auditiva, síndrome de Down, cáncer, retardo psíquico y otras.”

UN PAÍS PARADIGMÁTICO

“Cuba ratificó la Convención de los Derechos del Niño en 1991 y en consecuencia la asumió como ley nacional, asegura José Juan Ortiz, representante en el archipiélago de la UNICEF. Ya era un país paradigmático en el momento en que la suscribió, y constituían prioridad del gobierno los temas de infancia. Cuba ha demostrado que no es cierta una tesis que defienden muchos países pobres –y algunos ricos también–, de que la garantía de plenos derechos de la infancia y de la adolescencia depende de los recursos económicos.

“La realidad es que si hay voluntad política, se pueden hacer muchas cosas. Cuba está trabajando con mucha seriedad en los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Varias de las metas asociadas a estos Objetivos están plenamente cumplidas y en otras el avance es relevante; se lucha por alcanzarlas en el plazo previsto.

“Todos los niños están escolarizados, la universidad es gratuita, la salud es gratuita y universal, todos los hospitales maternos con más de mil nacimientos al año tienen el título de la OMS y de UNICEF de ‘Hospital Amigo del Niño y de la Madre’; las mujeres tienen un período de licencia postnatal de un año, uno de los mayores del mundo… Hay una política que favorece el desarrollo y consolidación de los derechos. Por tanto, la aplicación de la Convención en Cuba es modelo.

“Y, de cierta manera, yo digo que este es un país esquizofrénico: tiene serios problemas económicos, pero requerimientos sociales de naciones ricas. A nivel de derechos sociales es fabuloso lo que ha conseguido.”

El contraste con el resto del mundo resulta palpable. Los conflictos bélicos, la pobreza, desnutrición, violencia, terrorismo, torturas, pornografía, prostitución, las drogas y hasta la propia muerte, que cada año cobra la vida de más de 13 millones de niños menores de cinco años, son fenómenos ajenos a la cotidianidad de esta tierra. Los niños cubanos no conocen largas jornada de explotación laboral, ni mucho menos la preocupación de ser asesinados algún día por sus compañeros de clases.

El Comandante en Jefe Fidel Castro lo explicó ya hace tiempo, ante los pioneros. “Conmemoramos este año el Día Internacional del Niño, como todos los países del mundo, pero para nosotros, para nuestra Revolución socialista, cada año es el Año del Niño. Cada mes, cada día, cada hora, cada minuto, es el mes, el día, la hora y el minuto del niño.”